Parsifal: ¡Qué tonto eres!

  Voy a comenzar con una de mis actividades preferidas: coger un mito o leyenda por todos respetado, darle la vuelta, y con ello, abrirles a ustedes los ojos a la cruda realidad. El tema de hoy, todo un clásico, que gusta a jevis y cristianos por igual: El Santo Grial y los caballeros de la Mesa Redonda. Pero a mí, como lo que me gustan son los abusos y actitudes déspotas, me cebaré con un personaje en cuestión. Concretamente el caballero que siempre fue mi debilidad por la naturaleza de su historia y la grandiosidad de su estupidez: Parsifal.

grial

         El Santo Grial, que se puede pagar en cómodos plazos sin intereses 

          No solo fue inmortalizado por Wagner en su época más absurda, sino que la literatura y el cine nos ha brindado memorábles versiones, a cada cual más heroica y santa. Bien saben que esto no lo puedo tolerar.

         Nunca he comprendido la imagen de misterio y profundidad de toda esta historia. Como leyenda en loor a una religión es inverosímil, como historia un aburrimiento, y sus personajes son todo, menos modelos a seguir. Porque Parsifal, al menos, es tonto del culo. Y si no, lean.

         Muchas son las versiones que se han escrito sobre el mito del Santo Grial y los caballeros de marras. Y aunque por mi naturaleza afrancesada sería lógico que me inspirase en los textos de Chrétien de Troyes, en esta ocasión va a ser mi germanofilia la que se lleve el gato al agua. La historia a continuación relatada esta basada en el poema Parsifal de Wolfram von Eschenbach, escrito entre 1200 y 1205.

           Comienzo con una introducción bíblica que nos ponga un poco en ambiente. Aunque esto pueda parecer al principio parte de la serie esa de la china arqueóloga de Tele 5, no se engañen, lo que leeran a continuación no será ni tan ameno ni tan folclórico.

         Todos sabemos a estas alturas de la vida, que un tal José de Arimatea se dedicó a coger la sangre que manó del costado de Jesús cuando Longinos le clavó la lanza. Ignoro si el buen hombre pretendía hacer morcillas o vampirizar a los saduceos, pero dejando la cerdada que esto supone a parte, resulta que esto confirió al recipiente de poderes mágicos. Los judíos, no contentos con la muerte del hijo de Dios, le encerraron un año en un calabozo para que muriera de inanición por enterrar a Jesús. Pero como tenía el Grial, que ya comprobaréis que es como tener el Mercadona en el bolsillo, se puso como un toro de tanto invocar macarrones con chorizo. Vespasiano lo liberó. Junto a sus discípulos prosiguió sus prácticas sectarias alrededor de la copita de latón. Pero cómo no, uno tuvo que fastidiarla cometiendo un pecado. El Grial se negó a seguir ocupándose de su manutención y apenas vomitaba de vez en cuando un par de altramuces rancios. José de Arimatea, para descubrir quién era el pecador, organizó una cena –a base de alacranes con altramuces, me imagino- y cuando fue Moisés a sentarse a la mesa, la tierra se lo tragó. Desde entonces llaman a ese sitio la Silla Peligrosa y este es amigos, el antecedente de la célebre Mesa Redonda. Regresemos con el Grial.

juan pablo

          Cuando el Papa dejó de usarlo miren cómo se quedó 

          Lo que ocurrió con la copita es un misterio. Ya saben que a Biblia gusta de las incongruencias, así que dejamos de tenr noticias del objeto durante mucho tiempo, para que derrepente reaparezca en nuestras vidas como producido por Jerry Bruckheimer.

         Titurel, el primer nombre que nos ocupa, se fue a pasear solo por el bosque y se le apareció un ángel. Sin que le consultase al respecto, fue elegido como guardián del Grial, que estaba en Montsalvatch. Como no sabía como ir, fue guiado por una nube hacia una escarpada montaña que tuvo que escalar a pelo. Cuando llegó a la cima, se encontró el Grial sostenido por unos rayos… de procedencia divina, imagino. Desapareció y decidió construir un complejo hotelero para recibirlo la próxima vez. Dios le dijo que Marina D’Or era blasfemia y entonces se decantó por un mediocre templo. Como no tenía ni una mísera F. P 2, rezó pidiendo ayuda para poder empezar y apareció un plano perfectamente trazado. Cuando estaban consagrando el templo ya finalizado, el Grial apareció para quedarse. Pasaron 400 años y Titurel aparentaba unos favorecedores 40 así que por miedo a que se le pasase el arroz, el Grial le ordenó buscar esposa.

         Fue casarse con Richoude y se hizo viejo de golpe. Nombró sucesor a su hijo Frimotuel y la hija de este, Herzeloide, unida a Gauret parió a Parsifal. El padre murió en una batalla.

balaguer

       Yo si que molo, y no el tonto de Parsifal

           Herzeloide, que además de tener nombre de raza alienígena violenta, tenía pánico a que su hijo corriese la misma suerte que su esposo. Así que para que no le pasara lo mismo, lo llevó a la selva para que creciera en soledad e ignorancia. Con este plan, nunca consiguió dominar el tema de las conjugaciones verbales.         

         Mientras tanto, Frimotuel, que se aburría vigilando el Grial, se fue a vivir aventuras. Murió por malo. A su hijo Amfortas le pasó lo mismo pero en vez de morir, fue herido por una flecha venenosa y sobrevivió con un dolor sempiterno. Titurel rezó, por hacer algo, y el grial dijo que un día llegaría un héroe, escalaría la montaña como un campeón y preguntaría por el sufrimiento de Amfortas. Por ello seria nombrado rey y guardián del Santo Grial, a la vez que libraría a Amfortas de su sufrimiento. Fíjense en esto. No hay que luchar contra un dragón ni burlar a un oscuro mago. No, solo hay que preguntar. ¿Facil en apariencia, verdad?        

         Mientras tanto, Parsifal en la inocencia de su pubertad, se encontró un día con unos caballeros en el bosque. Impresionado con tanto brillo, les confundió con ángeles, que bueno, no sé… mejor que confundirlos con cyborgs. Así que se arrodilló y rezó ante ellos. Le contaron los rollos de la caballería y le animaron a ir a la corte de Arturo. El nene, sin ningún tipo de tacto se lo dijo a la desequilibrada de su madre:

         Parsifal querer ser caballero, madre.

         Roto el corazón, e intentando no perderle, le vistió de gilipollas y le dio un caballo viejo para que la gente se riese tanto de él que decidiese regresar para seguir siendo un salvaje. Debe ser que la madre dejó de medicarse de golpe, y eso no es bueno, miren los chungos que le daban a Carmina, que en gloria esté. Pero a él, que era un simplón y un abrazafarolas, le daba igual. También se dedico a darle absurdos consejos para que pareciera idiota. Mira que no ver el potencial de oligofrenia que tenía ya el niño de forma natural… pero el chaval marchó, y la madre murió de pena.

parsifal

     Con estas trazas salió Parsifal de la casa materna

          Camino de la gloria, llegó a un riachuelo donde vio a una dama durmiendo. La metió elegantemente la lengua hasta la campanilla porque era lo que su madre le había dicho que hiciera. Hostia al canto. Se encontró a su prima Sigune -que ya se sabe que en los pueblos son todos familia-, llorando la muerte de su amado. Le asesinó el Caballero Rojo, que creo que salía en Pressing Catch. Decidió vengarlo.

         Llegó a la ciudad, y la carcajada fue unánime. Iwanet, que pasaba por ahí, lo llevó a la corte y cual Paco Martínez Soria llegando a la gran urbe, no se le ocurrió otra cosa que entrar al salón del trono a caballo. Directamente le dijo al rey que quería la armadura del Caballero Rojo, y como esto era como querer el cinturón del Último Guerrero, le dijo que tenía que ganarla. Pues nada, se fue a buscarle y lucharon. Parsifal le mató y se puso la armadura encima de la especie de chándal ridículo que llevaba, porque se lo había dado su madre –la que desayunaba Prozac con whisky de malta-.

         Conoció a una chavala, Belripar, que debía ser como Lina Morgan, porque se casó con él. Pero se fue a buscar a la madre para que le explicase de dónde vienen los niños, porque llevaban meses plantando coliflores y la moza no se quedaba en estado. De camino se alojó en un castillo para descansar. Era el castillo de Monsalvatch. Todos le dan la bienvenida y dicen que le esperaban… ¿Sospechoso, no? Le visten con joyas y le llevan a una estancia. Todos le miran con semblante de felicidad. Le hacen sentarse al lado del rey que parecía que sufría horrores. No comprende nada (criatura…) pero no pregunta por no parecer curioso, algo indigno entre caballeros. Entraron unas doncellas llevando el Santo Grial. De hecho oyó murmurar que era el Grial… ya saben, el fetiche más ansiado de toda la cristiandad, pero nuestro héroe no encontró nada extraordinario en la escena. De la copa surgieron exquisitos platos. Todos comenzaron a entristecerse, porque Parsifal por no parecer descortés no preguntó nada. Al final el rey se fue y los caballeros también. Todos le miraron con asco e inquina a partes iguales. Le llevaron a su habitación que estaba decorada con tapices que narraban la historia del rey y del milagro que él debía realizar. No lo entendió, pero despertó aún más su curiosidad. Al levantarse no había nadie y solo estaban abiertas las puertas que llevaban a la calle. Al irse se cagaron en su puta madre, que en gloria esté, desde las almenas del castillo.

         Se encontró a Sigune que le intentó explicar la cagada que había hecho. Le hizo un croquis, un esquema, se lo explicó con manzanas y cuando le hizo unas marionetas con calcetines, Parsifal lo comprendió. Se sintió mal y regresó, pero ya no estaba el castillo. Se dedicó a buscar el santo Grial por todas partes y no tardaron en tomarlo por loco y tonto debido a la cantidad de preguntas que hacía a propósito de la dichosa copita.

         De vuelta a Camelot, Arturo, que debía chochear, le hizo caballero y ocupó, cómo no, la Silla Peligrosa de la Mesa Redonda. No amigos, a este por desgracia no se le tragó la tierra. Pero por suerte llegó un ruin que conocía la historia que había tenido con el Grial y se chivó de lo gili que había sido. Así que tras una lluvia de pedorretas y collejas, partió a terminar la tarea. Llegó a la cabaña de Trevezent, un hermano de Amfortas que se hizo ermitaño. Le contó la historia de un subnormal que fue al castillo,  y no consiguió romper el maleficio más fácil de romper de todos los tiempos. Parsifal se confesó ante el viejo y se ganó otra colleja. Alentado por el ermitaño, buscó el castillo y lo encontró. La escena se desarrolló de la misma manera, aunque creo que en esta ocasión le dejaron carteles por las esquinas. Por fin hace lo que tenía que hacer, rompe el maleficio pero lo que él ignoraba, era que al hacerlo le tocaba el marrón de quedarse cuidando el Santo Grial. Como el cáliz confería la inmortalidad, el idiota de Parsifal debía quedarse delante de la copita de latón chapado en su correspondiente mueble expositor de Galería del Coleccionista… toda la eternidad.

osorio

          Parsifal en la actualidad con un colega.

          Como han podido observar, y en comparación con las impresionantes historias de nuestros mártires favoritos, la mitología cristiana cayó en una grave crisis. Esto es algo que no le gusta a mademoiselle Fifi. Hay que hacer remontar a esta insigne institución. Creo que un día de estos me animaré a narrar las andanzas del magno Escrivá de Balaguer o las hazañas de los paladines de Cristo Rey.

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9 comentarios

  1. Escrivá es con V, no obstante es genial.
    Es de los pocos complejos mitológicos, el del Grial que me produce una somnolencia invencible.

  2. ¡Qué horror! Ya queda corregido. Esto es lo malo de hacer las cosas apresuradamente. Estoy trasvasando el blog de un lado a otro y con la estúpida abolición de la esclavitud no tengo a nadie que lo haga por mi.
    Y sí, efectivamente el Grial aburre hasta que Wagner lo convirtió en un fenómeno kitsch.
    Ósculos

  3. ¿Y ésto que es? ¿Mi querida afrancesada habla de trovadores medievales y leyendas de caballeros y no se habla ni de Roldán ni de versos semipornográficos en provenzal? Cierto es que en plena negociación por una paz definitiva en Euskadi no es buena hora de meterse con el segundo hombre que fue a tocar los cojones a Euskal Herría después de Pompeyo (figura olvidada donde las haya y sin razón, porque Julio César, el hombre de todas las mujeres y la mujer de todos los hombres, dejó que le mataran unos vulgares egipcios…) Recordemos que en “Los Caballeros de la Mesa Cuadrada” Sir Galahad el Casto (creo que era Sir Galahad el Casto, corríjanme si me equivoco) hace su propia versión de Parsifal penetrando en un castillo donde centenares de mujeres semidesnudas se le ofrecen (yo preferiría eso al Grial). Por lo demás, el artículo al nivel de costumbre (nunca suficientemente alabado) , y respecto al futuro, piense en François I.

    Y, mi querida Fifí, no se meta con la falta de sexo de los frikis, que es ahí donde duele y pica. Y mucho.

    Saludos neerlandeses.

    18 febrero 22:22

  4. Otro tema interesante sería: si pudiérais volver en el tiempo, ¿a dónde iríais?

    Ciertamente surgirían ideas de la Francia de los tiempos de Juana de Arco o la Alemania de los tiempos de Carlomagno…

    Pero si os conozco bien, mademoiselle, creo que antes de nada desearíais volver a 1985, en Londres, donde la Royal Shakespeare Company montaba “Las Amistades Peligrosas” con Alan Rickman como el Vizconde de Valmont.

    Difícil de superar, eh?

    No se sulfure, mademoiselle, sepa que entre una horda de frikis rabiosos y su incomparable “savoir-vivre”, me quedo con lo segundo, siempre.

    Saludos neerlandeses.

    20 febrero 9:17

  5. Chrétien de Troyes era un francés afeminado y aburrido que, como no tenia gran cosa que hacer, se sacó de la manga toda esa parafernalia basada en un oscuro caudillo mercenario britano llamado Artus. No deja de tener gracia que todo lo que tocan los franceses acaba teniendo un delicado aire marica que llega a empalagar y aquí es donde entra nuestro Perceval (pobre chico, seguro que de haber sabido toda la basura de petipuá que escribirian sobre el, se degollaria el mismo a pellizcos) El comentario pretendidamente cómico de Mademoiselle Fifí sobre Parsifal tiene algo de cainismo. A pesar de que diga que está basado en el poema épico compuesto por Wolfram von Eschenbach, no deja de ser gracioso que la única novedad con respecto a la historia de Chrétien de Troyes es la de nombrar Rey del Grial a Parsifal (o Perceval en el original) todo lo demas es frufrú de mariposón gabacho, con lo que toda esta sarta de gags hilvanados con poco ritmo y pésimo gusto, van dirigidas a su Francia de sus amores… indirectamente…

    Por mi parte prefiero pensar que Perceval fue degollado por Merlin sobre la olla de Clyddno Eiddin, la cual tenia la capacidad de devolver la vida a los muertos (¿os suena a algo?) y que era uno de los trece tesoros de Britania, con el fin de obrar un prodigio y volver a atraer a los dioses a la isla… y que logicamente no funcionó. Prefiero una mancha de hirsutos animalotes celtas defendiendo su tierra a todo ese Tacatá de caballeros en brillantes armaduras (¡Por amor de Cristo, si en el siglo V no existian esas armaduras!) que suspiraban de amores por doncellas vestidas de rosa…

    Espero con ansia tu proximo articulo.

    Epónimo.

    27 febrero 12:04

  6. En cuanto a tu referencia sobre la novela de Bernard Cornwell, quisiera señalarte que el caballero al que Merlín contra todo pronóstico degüella en esa especie de universo alternativo es nada menos que Gawain, y no Perceval. Perceval es el caballero que consiguió el Grial y uno de los pocos que sobrevivió a la batalla final… y en la supuestamente creíble y realista narración de ese escritor -en realidad es una especie de versión “Dark And Gritty”, muy a lo años 90, de la típica narración artúrica-, se corresponde más bien con Derfel, el protagonista, por que en efecto tiene ese destino si bien desmitificado, acabando de fraile en un monasterio. Incluso Derfel parece ser el nombre celta para “Perceval”, y esa “f”, según el autor, se pronuncia como una “v” bien pronunciada.
    Y por cierto, que, cosa curiosa, Derfel Cadarn es un santo patrón en Gales, y tiene un día en el calendario católico galés. ¿Perceval, caballero tarado y santo? ¿No sería una maravilla, Mademoieselle Fifí?
    28 febrero 23:21

  7. He visto el albúm de fotos y me ha encantado la inclusión de Amando de Ossorio posando con uno de sus disfraces de caballero – zombie para la trilogía de “La Noche Del Terror Ciego”. Genial, inesperado.
    28 febrero 23:32

  8. Como el grueso del artículo y la conversación cae en un campo (la erudición artúrica) que me es ajeno, me quedo con la duda primera de nuestra anfitriona:

    ¿Por qué coño tiene tanta fama el mito del Rey Arturo and company?

    Supongo que estamos de acuerdo en que partimos de que su fama se plasma en las miles de películas y librejos que ha generado el mito. Perfecto, pues las fuentes que poseo son, básicamente, “Los caballeros de la Mesa Cuadrada”, “El primer caballero” y “Grandes Relatos: Merlín”. Avisados estáis…

    Repetimos: ¿Por qué coño tiene tanta fama el mito del Rey Arturo and company? Pues porque tiene todos los elementos para ser un producto pop (masificable) prime size: literariamente es sota (ni caballo ni rey), lo que aleja cualquier dificultad o enrevesamiento para el consumidor medio(cre); el género de aventuras siempre levanta pasiones por lo vacuo y ameno: véase sino el triunfo de su hijo predilecto, el thriller.

    Y una última causa, mucho más mordaz: miremos al público al que más le triunfan estas historias de espada y brujería: sub-neo-románticos llenos de inhibiciones y más ideas en la cabeza que experiencias (es decir, más sensibles al honor y el valor que al esfuerzo y la responsabilidad), esto es, jevis-roleros (entre los cuales, querido lector, me conté y me sigo parcialmente contando).

    Poco más. Agradecido por otra muestra del excelso conocimiento mohoso de mademoiselle Fifí, se despide el Cuervo Blanco, de indigestión existencialista.
    22 marzo 20:46

  9. La “leyenda” de Parsifal es bien sencilla. La búsqueda del Grial no es otra cosa que encontrar en nuetro propio interior a “Dios”, o como queramos llamarlo, digamos “X”. No se puede buscar fuera lo que todos llevamos dentro, es ahí donde está escondido el “Santo Grial”. Una forma bella y poética escrita para hacernos pensar y meditar. En el budismo, sin ir más lejos, Dios somos todos y cada uno de nosotros. El Yoga así lo proclama y esa es la tradución de la palabra en realidad.. Quizá un día seamos conscientes de que todos somos “Él”, y así puede que, en un futuro lejano aprendamos la lección, pudiendo llevar a la práctica bellas palabaras como amor, solidaridad, compresión, compasión, empatía; sin tener que esforzarnos tanto para ello. Ea!


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