La mentira de la metrosexualidad y la reivindicación de dandismo

          Amigos míos, un peligro se cierne sobre la vieja Europa. La metrosexualidad. Mis papilas estéticas se contraen dolorosamente cada vez que observo una alusión al término o contemplo a una de sus víctimas. Queridos, os están engañando y utilizan la sed de vuestra  libido para incluiros en este movimiento apocalíptico. Me explico:

         ¿Qué es la metrosexualidad? El término pretende definir al hombre de la metrópolis. Al nuevo macho sensible y con pretendidas inquietudes estéticas que barrerá con su pene a todas las féminas fashion que se le crucen por delate. Parafraseando a mi querido Monsieur Mario, es una maniobra de marketing para vender cremas.

                                 Este cabezón no viste tan bien como yo

                                        Este cabezón viste peor que yo

          Todo esto surgió a raíz de una leyenda tan falsa como la de la explosión  de un seno de Ana Obregón mientras viajaba en avión: “Los gays son supersensibles y visten bien”. Mentira. Ser sensible no es ser un Tom Hanks enfermo de sida que llora cuando escucha La mamma morta interpretada por María Callas y su excelsa nariz. Eso es ser sensiblero y cursi. De la misma manera que vestir bien no es ponerse unos pantalones rotos absurdamente caros y combinarlos con una camisa entalladísima y premeditadamente arrugada con el estampado de la tapicería de la EMT.

                                       Voy a crear escuela

                                                  Voy a crear escuela

         El machus anterioris ( utilicemos este término para denominar al hombre pre- metrosexual) que se ponía lo primero que pillaba, se afeitaba ocasionalmente y llevaba la cara llena de células muertas por no utilizar una crema exfoliante, era un simple “dejado”. Un hombre con su capacidad estética anulada, y por supuesto víctima de un fenómeno no ajeno a muchas mujeres.

                     este paleto

                                        Este paleto huele a sudor

          El machus novis (el ignorante que cree haber reconducido su vida al descubrir la metrosexualidad), que reivindica exaltadamente su heterosexualidad y se viste con pantalones entallados, camisetas pezoneras en las que pone “Wild surfing” y una original crestita chorreante de antihigiénica gomina… no es más que una mediocre víctima del “Zara hombre” o del Mercado de Fuencarral. Sí, lo mismo le pasa a muchas mujeres. Hugo Boss y el Stradivarius están haciendo su agosto. Todos los metrosexuales se visten y peinan igual. Como todas las mujeres con pretensiones de ser fashion. Esto no es bueno, simplemente cuesta más dinero.

elegancia

                                                   Elegancia en estado puro

          ¿Qué quiero decir con esto? Queridos míos, os han engañado. El hombre que se preocupa por su aspecto, que se cuida y que verdaderamente posee estilo y buen gusto ya estaba inventado. Eso es el Dandy, y tiene más de 100 años de historia.

         Durante décadas el dandismo se asociaba a la vanidad extrema y excéntrica con ciertos matices retro. El que fue considerado como el primer dandy fue George Bryan “Beau”  Brummell. Oficial menor del ejército e hijo de un caballerango, arrasó en la corte del Rey Jorge III. Brummell hizo de su nombre sinónimo de la vida elegante del Londres de 1798. Su casa, muy al estilo de su vestir, tenía muebles de un exquisito gusto y su biblioteca contenía las mejores obras de los mejores autores. Sus bastones, sus cajas de rapé, sus vajillas de  porcelana de Sevres, sus caballos y carruajes…todo era de excelente calidad. A pesar de que podía usar las prendas usuales de cualquier caballero, la manera de portarlas era lo innovador, en especial la atención a los detalles, la funcionalidad y la pulcritud de las mismas era lo que le distinguía del resto. Dicen que lustraba sus botas con champaña. Uno de los detalles más admirados por sus contemporáneos era el perfecto arreglo de sus prístinas corbatas, pero ninguno se atrevía a imitar el uso de telas de alta calidad y de costo prohibitivo, ni los discretos detalles de artesanía y sus exclusivas reglas sociales. Todo esto lo convirtió en un símbolo en su época y su descendiente directo es el denominado Gentleman, que hoy se relaciona con la aristocracia de talento en vez de nacimiento.

                                   Cuidar los compementos es esencial en un dandy

                         Cuidar los complementos es esencial en el dandy

         El fin de todo dandy es cultivar la idea de lo bello en su persona. Tiempo y dinero son dos factores sumamente importantes para el candidato a ejercer el dandismo. Se requiere una cierta ociosidad, al igual que un mínimo poder adquisitivo. Pero lo esencial es tener las bases de estilo, porte y criterio que palien la carencia de alguno de los dos elementos anteriores.

                                       E aire retro

                       El aire retro de este niño augura un futuro dandy

         El dandismo no es ni siquiera, como muchas personas poco reflexivas parecen creer, un gusto inmoderado por el atuendo y la elegancia material -Eso es la metrosexualidad-.  Esas cosas no son para el perfecto dandy, sino el símbolo de la superioridad aristocrática de su espíritu.

Baudelaire. El pintor de la vida moderna.

                                        quiero ver estos

                           Quiero ver estos botines en todos vuestros armarios

          El dandy busca la originalidad dentro de las convenciones y las reglas preestablecidas. El dandy saborea el placer de sorprender y no ser jamás sorprendido. Su postura estética no es frívola y casual. Surge de un ser cultivado y con criterio. Es un héroe que se alza para combatir la trivialidad y la mediocridad. Así se convierte en adalid de la nueva aristocracia, en apariencia imposible en estos tiempos de democracia. No es el nacimiento lo que la crea, sino la determinación, la consciencia y la frialdad de un hombre capaz de revolucionar la sociedad a partir del detalle más nimio. Porque amigos, la estética lo puede todo en nuestro entorno esclavizado por el sentido de la vista. La estética es la forma más sutil y elegante de manipular, mediante la construcción de iconos y la descontextualización de símbolos. El dandy es un ser superior y sin tacha. No es un vil y mediocre mortal que sufra por cosas más allá de la botonadura de su chaqueta. Un dandy reinventa su vida, borra su pasado y rescribe sus pasos sólo para ofrecernos su actitud sedante y tranquilizadora. Perpetrando a Stendhal, nos promete la felicidad con el nudo de su corbata.

                                            a originalidad

                      La originalidad en la vida cotidiana del dandy

          Hay que desterrar las dobles morales, los principios prefabricados y lo políticamente correcto. Hagan como el Marqués de Bradomín, carlista por estética, no por insulsa convicción. Emulen al incomparable Baudelaire,  cómprense un traje con el único dinero que les quede y váyanse a pegar tiros por las trincheras que Gallardón nos ha fabricado ad hoc, y luchen por la libertad de no ser falsamente libres. Eso para los americanos. Ustedes también pueden ser esclavos de ese fingimiento que crea trampantojos a la vista de los mediocres. Ustedes también pueden ser unos dandys.

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21 comentarios

  1. Me gusta esto, Fifi, como quiera que te llames en realidad, pero no te va demasiado esa especie de chauvinismo de prestado que gastas. Es feo, es tonto. No va a ninguna parte. Tienes más estilo que todo eso. O recuerdas a quienes lo tienen.

    Pásalo bien.

    😛

    01 octubre 19:56

  2. Como siempre, madame Fifi, me deja usted impresionado. Si lo hubieses acompañado con fotos de unos Ferrero Roché esto hubiese sido una merienda Cojonuda (perdón por la soez del comentario).
    Por cierto, creo que encajo en el machus anterioris no crees? jaja

    Nos vemos!
    02 octubre 17:29

  3. ¿Cómo que no me va el chauvinismo que gasto? Querido… Carlos, respeto tu opinión pero pongo en duda que hayas comprendido mis pretensiones. El chauvinismo es algo fantástico esteticamente hablando. Además, de forma sincera y personal, no me salen los colores al reconocerme afrancesada. ¿Es eso tonto? Amigo, creo que te falta información y me extraña verte tan seguro con lo que “me pega y no me pega”. A mi me pega lo que yo me invente.
    Y en cuanto a que es feo… reconoceras que te has precipitado con la expresión, no puedes ser tan simple.
    Por desgracia, ahora mismo no caigo en quién eres, pero podemos discutirlo largamente.
    Será un placer.
    Muchas gracias por haber dedicado parte de tu tiempo en leer uno de mis indignados alegatos.
    Osculos afrancesados.
    02 octubre 17:42

  4. Yo creo, Mademoiselle, que este Carlos no es ningún Carlos conocido en persona o mediante Internet hasta la fecha, y que por eso, seguramente, encuentra que el chauvinismo que puebla este lugar es “prestado”… cuando forma parte de ese sorprender desde la lejanía propio de muchos dandis… Aparte de que el tono “alegremente” incorrecto que aquí reina le puede haber parecido “feo” o “tonto”, por no encontrarlo celebrativo sino solo incorrecto.

    Y otra cosa, hola, Don Iván de Valentín. Que sorpresa verle.

    Por otra parte, genial, pero me hubiera gustado más largo. Las fotos divertidísimas, como de costumbre… Los botines de Valle-Inclán son tan inmensos como le corresponde a este fantástico hombre que ya en el siglo XX se quedó manco en un duelo, el Duque de Medina-Sidonia, digo de Lugo, siempre saliéndose con la suya, y por su parte, Oscar Wilde, al que qué más quisiera yo que imitar… pero es inimitable. Y en cuanto al nota ese del libro, seguro que es el tomo que más cerca ha tenido. Y atención al título, y al autor.

    Has dado con la cuestión al incluir a algunas mujeres en el “machus novis” y el “machus anterioris”, pero eso nos puede llevar a largas controversias –que espero que sean objeto de futuras intervenciones de nuestra anfitriona-, dejémoslo por ahora en la referencia al sabio en estas lides Monsieur Mario, chico que, diríamos, se “cuida”, y que no por ello se parece lo más mínimo a los “chicos que se cuidan” en que podemos pensar, por ejemplo al panoja aquel de aceitada crestita que en un “Programa De Patricia” o similar decía que no cuidaba su mente igual que su cuerpo porque… bueno… “no había caído”. Antes al contrario, este Mario al que se refiere Mademoiselle, que fue compañero de clase mío, es un artista en el componerse y asombrar. Como lo han sido los dandis desde hace más de 100 años, y otros no solo elegantes sino estilosos que les preceden históricamente… y que fijaron su imagen para la eternidad.

    Por su parte, la propia definición de “metrosexualidad” es un churro y no alude, en el fondo, a ningún modo de vida, ni escuela artística-vital, ni a nada que no sea una moda intrascendente disfrazada de “algo más”… Efectivamente, se trata en general de peña a la que le gusta ir al cine, escuchar música, salir con los amigos –en general y como dicen gentes avisadas: que no tiene aficiones-, como a otros tantos, y que, también como otros tantos, se pule la “Visa” en ropa cara y complementos, pensando que simplemente por serlo –más caros- son compras mejores… Como otros tantos, también. El gusto inmoderado de gentes irreflexivas por la elegancia material que dice Baudelaire, dandi entre los dandis, es más bien un gusto inmoderado por los precios inmoderados.
    “Todo necio confunde valor y precio”, dice un adagio castellano. Me imagino que también volveremos sobre ello. Al “Beau” Brummel, sus cosas no le salían baratas, precisamente. Pero es que eran bastante más que caras, eran geniales.
    Pronto se defenderá la retrosexualidad –aludiendo al “machus anterioris”- en vez de la metrosexualidad, y el landismo en vez del dandismo. En fín.

    Esto también está, con muy buen criterio, extraído tal cual de Baudelaire: El dandy saborea el placer de sorprender y no ser jamás sorprendido. Pues sí, así es. En cambio, lo que nos proponen desde la poltrona mediática con esos “principios prefabricados”, justamente por caer de lleno en el campo de la corrección política, no sorprende a nadie. Y “las trincheras que Gallardón nos ha fabricado ad hoc” no están mal, si tenemos en cuenta que a los habitantes de de París, Viena, y mi mismo Madrid, entre otros, en 1.848, no se las dieron hechas, precisamente… A ellos.
    02 octubre 19:16

  5. Fifi, date una vuelta por Henry Miller, Walt Whitman, Knut Hamsun, Jack Kerouac o Charles Bukowski. Y cuando acabes echa un reposado vistazo a Huckleberry Finn, a ver a qué te saben las uñas llenas de tierra, las rodillas en cuero vivo y el sol pegándote en la nuca. Creo que te hace falta. A Wilde entiérralo, en la misma fosa que a tus franceses. Y si lo que de verdad te enamora es el francés, pasa una tarde en Charenton, con el amigo Donatien Alphonse…verás que rico. 🙂

    “Take a walk on the wild side”

    Besitos. 🙂
    03 octubre 12:32

  6. Estimadísimo Carlos. Repito que no le esperaba tan simple. Ansiosa estoy de que critiques (eso es muy sano) el presente artículo en su forma y contenido… fuera de problemillas y represiones formales que tenga usted con el pueblo francés. Simple también se me antoja que piense que mi cultura se limita a lo aquí expuesto.Suciedad entre las uñas… ¿cree que me suena a chino siendo fanática del pueblo con mayor fama antihigiénica?
    Mis elucubraciones predilectas y personales no son un reflejo de la totalidad de la persona que se esconde bajo esta peluca empolvada.
    Por eso le repito, don Carlos. Infórmese, lea a Wilde y a Valle Inclán, intente comprenderlos y después si le place comentaremos a mi querido Bukowski y sus falos ensangrentados.
    Osculos afrancesados.
    03 octubre 18:20

  7. Cierta apertura puede ser beneficiosa para un blog, pero esperoq ue esto no deje de ser un espacio exclusivista, porque perderia mucha gracia.
    EL tema de la metrosexualidad fue introducido en españa por el MIA y las revistas para la mujer de hoy antes de que empezaran a sonar en los espacios de marujas.
    Como comite de estudio e investigaciond e este tipo de revistas, quiero declarar lo nocivas que pueden llegar a aser en estos asuntos, importando estos horrores postindustriales que nunca debieron ser balbuceados por ningun creativo de marketing.
    De todas maneras existen alternativas al Dandy al metrosexual y a lo demas, porque actualmente el MIA ha empezado a atacar con el concepto de “retrosexual”, consistente en un paso atras de la metrosexualidad , concepto que esta asociandose con la homosexualidad, las conductas afeminadas y aberraciones similares.
    Esperemos que nadie cometa el error de seguir difundiendolo, porque potencialemtne peude hacer mucho mas daño, ya que no contiene en su esencia prejuicios homofobicos.
    04 octubre 18:23

  8. Pensamiento_Artificial, supongo que lo que pretendías decir al finalizar tu intervención era: “ya que contiene en su esencia prejuicios homofobicos”. Si no es así tendrás que explicar ese “NO”.

    ¿El término “retrosexual” que ha acuñado Mia se corresponde con el “machus anterioris” de Mademoiselle Fifi?

    PD: El Artículo, como de costumbre, me ha encantado.
    04 octubre 20:46

  9. Estimado Frankie:
    El retrosexual no se puede confundir para nada con un sarasa, por eso digo que NO contiene en esencia prejuicios homofobos, es decir, que cualquiera que no se metrosexualizo por miedo a parecer un mariclon, es un potencial retrosexual(y hay muchos). Creo que ahora ha quedado bastante claro.

    04 octubre 23:27

  10. “De todas maneras existen alternativas al Dandy al metrosexual y a lo demas, porque actualmente el MIA ha empezado a atacar con el concepto de “retrosexual”, consistente en un paso atras de la metrosexualidad , concepto que esta asociandose con la homosexualidad, las conductas afeminadas y aberraciones similares.”

    “¿El término “retrosexual” que ha acuñado Mia se corresponde con el “machus anterioris” de Mademoiselle Fifi?”

    Veo que no se leen mis aportaciones antes de dejar las suyas. Vale que esto sea un Blog y por tanto un templo al individualismo, pero no se harían esas preguntas ni se repetirían cosas ya dichas si lo hicieran. Sopesen, al menos, los pros y los contras.
    10 octubre 22:26

  11. Me había olvidado de ti. De todas formas veo que todo sigue igual, no hay entrada nueva. Creo que fue por eso que dejé de pasarme. A ver si te pones a ello.

    Un beso.

    p.d:
    “La elegancia no es sincera”
    (Lao Tsé)

    Haz caso a los chinos, Fifi…
    20 octubre 14:56

  12. Mademoiselle-Fifi me encanta tu blog! I’ll be back very soon!
    20 octubre 16:32

  13. … pues me temo que va a ser un poco difícil eso de ser dandy, careciendo de tiempo y de dinero. Lo que sí podré ser es eso que se esconde tras tu fetichizado concepto de dandy, con el cual lo estás confundiendo dado que te pierde la pasión: el superhombre. Eso sí, sólo están confundidos el uno con el otro en este texto, pues son cosas bien distintas. Pero no empecemos la casa por el tejado…

    Para empezar, de acuerdo en que el análisis de la metrosexualidad empieza y termina en una nueva vuelta de tuerca mediática y (por tanto) cultural para que el capitalismo siga extendiendo su mercado más allá del paroxismo, muy acorde con la disolución de los géneros a que asistimos (no la vuelta de tuerca, sino el fenómeno de la metrosexualidad). Pero la opción del dandy, filiaciones retro aparte, empalidece como una triste y decadente pantomima estética en comparación con el modelo mítico-vital propuesto por nuestro germano de cerebro reblandecido, el pensador del mostacho intempestivo, el ínclito, maravilloso, el de los dedos vertiginosos, la filosofía dura de Friedrich Nietzsche.

    El superhombre no busca sorprender sin ser sorprendido (algo que calificáis como dandismo, yo como snobismo), pues su espíritu no está a merced de los pareceres de los mediocres. El dandy, por lo visto, busca la originalidad dentro de las convenciones, muy en la línea de los principios prefabricados y políticamente correctos del “ser uno mismo” (algo que de tautológico es estúpido) y “no ser como los demás” (en pos de una suerte de exclusivismo narcisista que, como era necesario en nuestra sociedad de catetos, se logra en cualquier comercio de la calle Preciados), pero sin jugársela con la amoralidad ni el underground (creo que en esta línea iba el misterioso Carlos). Pues muy dandy, pero muy cobarde.
    Ahora que caigo (jejeje), el maestro Baudelaire sí que cayó en lo underground, pero es que él era mucho más que un insulso y banal dandy, era dinamita. Qué tiempos aquellos…

    Besos tocapelotas del Cuervo Blanco.

    26 octubre 11:11

  14. Pero, cuervín, si el rollo es que Baudelaire es un padre del dandismo… No va a ser “un dandi distinto de los demás”, ya que tu mismo has dicho que lo de “distinto de los demás” es un exclusivismo narcisista y bla, bla… No distingas cuando a ti te de la gana en mor de las chapas con caras de famosos que tengas, anda. Que mucho criticar “filiaciones retro” -ahí, más que nada, es que me has tocado los cojones, y por eso la perorata que te voy a echar-, y luego terminas tu cosa con un que tiempos aquellos con puntos suspensivos y todo.

    El dandi no es que evite “jugársela con la amoralidad ni el underground”, es que si no lo hace no es un dandi, con lo primero porque su superhombrismo -que no es sólo estético, pero que si está más relacionado por ejemplo con ese fantástico concepto filosófico que es el “areté”, e incluso mucho más con el satanismo y su individualismo fiero- le da de bruces con las convenciones sociales -y sexuales- del momento, y con lo segundo por su relación de depredador con el débil y el estúpido, de algo así como igual moral a ojos de la sociedad bienpensante -y cliente, las más de las veces- con el lumpenproletariado, y además por su condición de ave nocturna, que le confunde las más de las veces con la figura del bohemio.
    En cuanto a todo esto, desde luego Baudelaire no es que sea la excepción ni la norma, es que es el modelo a seguir -por cierto, aparte de por cosas como apalear a un mendigo para ver si era su igual o un ser inferior y descubrir que era lo primero al recibir un par de ostias, y luego invitarle a unos vinos para que le perdonara, Baudelaire tambien es conocido porque no salía de casa sin pasarse primero un par de horas delante del espejo-, es El Dandi.

    Ese tipo que “busca la originalidad dentro de las convenciones, muy en la línea de los principios prefabricados y políticamente correctos del “ser uno mismo””, es más bien el metrosexual al que se refiere la primera parte del rollo este. Ese sí que podría ser definido como un “dandi cobarde”, que dices tú, puesto que se queda con lo más banal de la cuestión. Ese sí que está a merced de la opinión del cutre, no como el dandi, que está a merced de otras cosas, pero es que los cutres no le entienden, directamente.

    Y además, que irse a fliparlo a un lago en Suiza, comer sólo dátiles y ser un nota con pelos en las orejas, y todo porque has invertido los valores, es una mierda. En cambio, hacer ver que has invertido todo lo que había que invertir por medio de ser el único de la calle con levita, es otro rollo. Si te lo digo yo, hombre.
    20 noviembre 13:45

  15. Para servidor, un dandy es un tipo acomplejado, fisicamente debil que pretende enmascarar su carencia de arrojo y virilidad con un llamativo plumaje. Al igual que el pavo real, todo es apariencia en el dandy, solo luce cuando se le presta atención y es por eso que toda esta basura del dandismo es en realidad los gritos de angustia de un tímido deseando llamar la atención, ser observado por gente, que de otra manera, no se percataría de sus existencia. Un autentico hombre no tiene que disfrazase según los canones que hayan puesto de moda un puñado de maricas. Un hombre de verdad es el que es capaz de dirigir su propia vida sin tener en cuenta lo que opinen los demás de su físico, a pesar de eso que dicen de “Buena percha y mejores modales abren puertas principales”.
    Tanto afán de ser el mas guapo del gallinero acaba en tragedia. Miremos si no a Oscar Wilde, dandy de pro y que terminómuriendo en un antro o a Beau Brummel, que acabósus dias demente en un manicomio de la epoca, entre delirios y vestido con harapos.
    La elegancia se lleva a gala con los actos, se halla en la moral y no en la carcasa mundana que la sociedad impone por estupidez e ignorancia. Un autentico dandy es el que no pretende tiranizar a los demas por la forma de vestir, el que se sabe hombre y no necesita que alguien se lo diga, en definitiva, es el que no necesita ponerse oropeles para ser adorado y que con su sola presencia deslumbra a sus congeneres con ingenio y nobleza.
    Beau Brummel dijo que la autentica elegancia reside en pasar inadvertido, y aunqueresulte paradojico en la boca de este legendario dandy ¡que razón tenía!
    27 febrero 12:38

  16. Me alegra que se decida a opinar sin impertinencias y ordinarieces a mansalva. En serio.
    Aún así, por su comentario, creo que no conoce o no ha entendido el concepto de Dandy. Pensar que la figura del Dandy se limitaal oropel externo es un craso error.
    No comprendo muy bien tu comentario, ya que termina con un alegato a lo que es un auténtico Dandy que realmente se ajusta a la definición del mismo y a lo que he expresado en el artículo.
    El dandysmo no es una frivolidad ni un escudo o excusa vacía. Amigo, eso es la metrosexualidad y/o en su defecto, el mariposeo gratuito.

    28 febrero 21:02

  17. Con respecto al deporte…

    Tanta estupidez junta no podía venir de otra madriguera de ignorancia, mal gusto, patanería y ostentación que no fuera… ¡adivinen!… sí, España, la prima pobre, atrasada e idiota de Europa.

    Leo y pienso, esta “persona” debe ser algún burgués frustrado. La diferencia que hay entre un Thènardie y tu “persona” es de nivel económico (si es que realmente lo tenés; aunque lo más seguro es que seas otro muerto de frío con aspiraciones de aristócrata).

  18. Miren pinches putos, dejensa de tanta pendejada…lo que pasa es que son maricas y quieren que con sus mamadas de dizque Moda, convertir a los niños y jóvenes en maricas como ustedes; toda esa cursileria que dicen es para que ustedes los putos puedan convivir con la sociedad que los detesta. Es la misma pendejada de las lesbianas.
    Vuelvanse a meter al closet, porque van a matar a este planeta. Pinches viejas sin machos y maricas queriendose pasar por viejas. Ustedes son el cancer del mundo,no se porque carajos nacieron. La mierda apesta y eso son ustedes, igual que los curas pedofilos y las monjas hipócritas. Para terminar chinguen a su madre.

    • Me sorprende tu caló de indio naco, no me extrañaría que fueras rector de una universidad mexicana.
      “Bruto fue un gran hombre y tu eres un gran bruto”.
      Atte. Su señor Padre y Padrote de tu p… madre.
      Bassuan

  19. ¿Quiere decir que M. Fifi es un puto?. Digaselo de frente.

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