BOKASSA, EL OTRO NAPOLEÓN

No sé si recuerdan que en los tebeos de Mortadelo y Filemón, cada vez que alguien enloquecía, se creía Napoleón.

Y es que no es para menos. Francés, usurpador, emperador, con mala leche e inventor de un estilo artístico. ¿Alguien da más?.

Como sería demasiado obvio que Mademoiselle Fifí dedicara uno de sus escasos artículos a este gran hombre, he decidido buscar la figura de mi desvelos en una mezcla de varias de mis filias estéticas. Véase: dictador, afrancesado y caníbal. Resultado: Jean-Bédel Bokassa, un grande.

El mundo prefiere Cola -Cao…a pesar de los grumos

Es un clamor. la gente prefiere el Cola- Cao a pesar de los grumos.

 

Esta extravagancia humana gobernó la República Centroafricana desde 1966, primero en calidad de dictador militar, y a partir del 4 de diciembre de 1976, como el único emperador del maravilloso y ya desaparecido Imperio Centroafricano.Bokassa nació en Bobangi, Congo Medio, en la actual República Centroafricana, por ese entonces parte del África Ecuatorial Francesa. Sangre azul corría por sus venas ya que era hijo del jefe de la tribu. Bokassa se unió a las Fuerzas Francesas Libres. Siendo capitán,  abandonó el ejército francés en 1964 para unirse al Ejército Centroafricano. Primo del presidente David Dacko, Bokassa ascendió hasta el rango de coronel y jefe de personal de las fuerzas armadas. Y de aquí a la eternidad.

El 1 de enero de 1966, en un arranque que tuvo, Bokassa derrocó al autoritario Dacko con un golpe de estado y asumió el poder como presidente de la república y cabeza del único partido político, el Mouvement por l’évolution sociale de l’Afrique Noire (MESAN).

Dinero del bueno
Observen cómo mira de reojo al rinoceronte.

Como corresponde a un buen gobernante, lo primero que hizo fue abolir la Constitución de 1959 y en marzo de 1972 se autoproclamó presidente vitalicio. Superó varios golpes de estado fallidos y sobrevivió a un intento de asesinato en febrero de 1976.Después de un encuentro con el líder libio Muammar al-Gaddafi, Bokassa decidió convertirse al Islam y cambió su nombre a Salah Eddine Ahmed Bokassa. Dicen las malas lenguas (cosa que no gusta en este blog) que esto fue un acto calculado para asegurar ayuda económica por parte de Libia.En septiembre de 1976, Bokassa disolvió el gobierno y lo reemplazó con el Conseil de la Révolution Centrafricaine. Aquí empezaba lo bueno.

El 4 de diciembre de ese mismo año, Bokassa cambió el estatus del país de república a monarquía y declaró la creación del Imperio Centroafricano. Promulgó una constitución imperial, se reconvirtió al catolicismo (como debe ser) y emulando definitivamente al gran Napoleón, se coronó a sí mismo como Emperador Bokassa I en una ostentosa ceremonia el 4 de diciembre de 1977. (Su título completo era “Emperador de África Central por la voluntad del pueblo centroafricano, unido al partido político nacional, el MESAN”. Se gastaron más de 20 millones de dólares en la coronación, pero a pesar de las numerosas invitaciones, ningún líder extranjero asistió al evento.

 

Pero si pensaban que no puede haber algo más majadero que un negrito de una pequeña tribu africana emulando la coronación de Napoleón, es que no saben nada de Bokassa.

Uno de los elementos más fascinantes que este probo hombre usó como atrezzo en la gran ceremonia, fue un impresionante trono con forma de águila dorada. En una entrevista concedida dijo: «Mire, mire. Es medieval. Procede de España. Me la regaló el general Franco». Sólo la corona imperial, rematada con un diamante de 138 kilates, costó 500 millones de pesetas. El traje que lucía Bokassa, diseñado por la firma francesa Guiselin, la misma sastrería que bordaba los trajes de Napoleón, costó 18 millones de pesetas. Y además estaban los caballos blancos importados de Bélgica para que tiraran de su carruaje, las bailarinas vietnamitas y el resto de varietés que animaron la fiesta. Cada uno de los aproximadamente tres millones de centroafricanos fue obligado a pagar el equivalente a 300 pesetas para sufragar el dispendio imperial. «No se puede ser grande en la Historia sin sacrificios», explicó Bokassa. Entre las siete filas de condecoraciones que lucía en su chaqueta -confeccionada ex profeso para albergar tanto galardón- destacaban con especial brillo la Cruz de Guerra del ejército galo, la Medalla Militar y la Gran Cruz de Honor de la Legión Francesa.

Haciendo amigos

No se pierdan la chaqueta. Lleva más metal que un Caballero del Zodíaco.

 

Entre sus grandes hazañas como gobernante  se encuentra la orden que dio en 1972 de celebrar la fiesta de cumpleaños de su madre liberando a todas las madres encarceladas y haciendo matar a todos los condenados por matricidio.

Y es que era muy duro con los malhechores. Si la sentencia era -como sucedía casi siempre- la pena capital, los condenados eran arrojados a una piscina llena de cocodrilos o a una jaula de leones. Como e las pelis.

Pero no sólo velaba incansablemente por el bienestar de su pueblo. Era además un dandi, y se preocupaba por el buen aspecto de sus súbditos. Así decidió hacer llevar a los estudiantes pesados medallones, engalanados y decorados con su regia efigie, y fabricados – por casualidad – en una de sus empresas.

 

 

Bokassa con la moda

Bokassa y la moda.

Pero la gente es ignorante y desagradecida, y como respuesta a este gesto tan chic por parte de Jean Bedel los estudiantes se manifestaron en contra de estos uniformes que consideraban caros e incómodos. ¿Pero qué querían, ir en chándal? ¿No se dan cuenta de que pasarían de ser unos amables negritos bien vestidos a confundirse con cualquier maleante del Bronx? Como con esta gente no se puede dialogar, y se pusieron las cosas muy tirantes, accidentalmente murieron unos alrededor100 estudiantes. Aquí empezó la campaña de desacreditación del monarca. Se dijo que Bokassa participó en las matanzas y que incluso había comido algunos de los cuerpos. ¿Pero eso no es normal en África? ¡Por cualquier cosa se escandalizan algunos!

Canibal
 A falta de aceitunas…

Francia apoyó desde el principio a tan afrancesado monarca. Y es que al presidente Valéry Giscard d’Estaing era muy fan del oropel  y Bokassa, como buen diplomático llevaba frecuentemente a d’Estaing a excursiones de caza en África, proveía a Francia de uranio y a la mujer del presidente de diamantes.

En enero de 1979 el apoyo francés a Bokassa disminuyó considerablemente después de que disturbios en la capital Bangui llevaran a una pequeña masacre de civiles sin importancia. El ex-presidente Dacko obtuvo apoyo por parte de Francia y lideró un exitoso golpe en el que contó con tropas galas mientras Bokassa puso pies en polvorosa en Libia, el 20 de septiembre de 1979.Después escapó a Costa de Marfil, y posteriormente vivió exiliado en París.Bokassa fue condenado a muerte in absentia en diciembre de 1980, pero volvió de su exilio en Francia el 24 de octubre de 1986. Fue arrestado y juzgado por traición, asesinato, canibalismo y apropiación indebida de fondos estatales (opino qu todo esto no es para tanto). Si bien durante el juicio fueron levantados los cargos de canibalismo (si ya decía yo que esto es normal en África), fue condenado a muerte el 12 de junio de 1987. La sentencia fue conmutada a cadena perpetua en febrero de 1988, pero sería reducida posteriormente a veinte años.Con el retorno de la democracia en 1993, el presidente André Kolingba declaró una amnistía general a todos los presos en uno de sus últimos actos como presidente, y Bokassa fue liberado el 1 de agosto de aquel año. Tuvo 17 esposas y más de 50 hijos, lo que nos asegura, que aún después de su muerte en 1996, su simiente sigue activa.Ahora, los locos del mundo emularán a Bokassa. Pintarán sus caras de negro y comerán niños para desayunar.

La Naturaleza De Cristo

Mademoiselle Fifí ha regresado de entre los muertos, como Jesucristo. Creo que es precisamente por esta agradable coincidencia, por la que me he decidido a hablaros precisamente de este tema. ¿De la divinidad de vuestra Mademoiselle Fifí? No queridos, de la Resurrección de Cristo.Este es, concretamente, uno de mis dogmas de fe predilectos. Los dogmas son “verdades reveladas”. Es decir, hechos irrefutables con respecto a la fe que todo cristiano debe aceptar como verdadero y que han sido transmitidos a los hombres por la gracia de Dios. Pues eso, que si la María es virgen, que si es madre de Dios, que si Dios es eterno, que si es uno pero también tres a la vez… y por supuesto la que hoy nos concierne: Al tercer día después de su muerte, Cristo resucita glorioso de entre los muertos. Esta verdad absoluta fue visionariamente aceptada en el XI Concilio de Toledo en el año 675.Y es que los dogmas de fe son peliagudos. Como buen cristiano has de aceptarlos todos sin decir chitón. Las dos naturalezas de Cristo, la infabilidad del papa, la herencia del pecado original… hechos que parecen sustentados únicamente por la fe. Pero no amigos. Son verdades, y son infalibles porque en el fondo tienen una explicación racional y posible. Tan solo hay que saber mirar más allá y leer entre líneas (eso que tanto gusta en estas Diatribas Afrancesadas). Y aún así siguen siendo temas del más alto nivel teológico y físico.

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  ¿Y me lo tengo que creer? 

Centrándonos en el dogma que hoy nos ocupa, abro un arduo debate sobre el significado real de la verdad inefable de la que tratamos.Y es que Jesucristo resucita en cuerpo y alma y regresa de entre los muertos ¿Y bien? ¿No caen?. Jesucristo es un zombi.Piénsenlo antes de llevarse las manos a la peluca. Recordemos que un zombi es un muerto resucitado, un cadáver que vuelve a la vida. De momento el caso de nuestro Señor cuadra a la perfección. Otro aliciente a nuestra teoría es el gusto insano de los zombis por la carne humana. Aquí llega el controvertido tema del cuerpo de Cristo. Y ya hemos visto que las sagradas escrituras deben ser interpretadas. Hasta ahora siempre hemos pensado que “la carne de Cristo” era la metáfora. ¿pero creen posible solucionar una cena para 13 a base de pan? ¿Sin nada para untar? Amigos, esto fue lo que ocurrió. Utilizando el símbolo del pan, se nos da a entender que se dieron un festín de carne humana en toda regla. Pero aún hay más. ¿De dónde surge un zombi? Hemos visto diferentes ejemplos de zombificación de un cadáver. Un rito vudú, un virus, un desastre nuclear, una mutación o una maldición. Pues bien, no sé si tienen a mano una Biblia, pero cuando Nuestro Señor expiró, ocurrió algo. Algo muy siniestro. Dice Mateo: “Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.” (27:45). El sol se oscureció a la hora del vermú y hubo un tranquilizador terremoto. No fue un simple eclipse, no, fue algo más. ¿Pero el qué? No estamos en disposición de asegurar nada, pero me da a mi que alguien relacionado con la oscuridad y la maldad andaba detrás de eso. Según el nuevo testamento, nos cuenta Mateo, que en el momento de la muerte de Jesús, se abrieron las tumbas, y varios muertos volvieron a la vida. Tras la resurrección de Jesús, muchas de las personas santas que habían muerto también salieron de sus tumbas y entraron en Jerusalén, apareciéndose a muchos. Es decir, que no estamos hablando de un hecho aislado, si no de una auténtica invasión zombi .

Sé que algunos de ustedes en estos momentos pueden verse tan turbados por estas revelaciones que piensen que todo esto no es más que una blasfemia. Pero el tema zombi no es nuevo en la Biblia amigos.

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  Cristo resucitado sembrando el pánico

         En el Antiguo Testamento, Elías resucita a un niño y Eliseo su sucesor resucita a otro. Además, todo el que tocaba los huesos de Eliseo muerto, recobraba la vida. En el Nuevo Testamento vemos a Jesús resucitando al hijo de una viuda en Nain. ¡en su propia procesión funeraria! También resucita a la hija de Jairo y a Lázaro cuando llevaba cuatro días enterrado. Posteriormente, el apóstol Pedro resucita a Dorcas y el apóstol Pablo resucita al joven Eutico que había muerto al dormirse en una ventana, según relata el libro de Hechos de los Apóstoles… ¡Y la propia Virgen María! Y todo esto amenizado con las visiones que el profeta Ezequiel tiene del valle de los huesos secos, devueltos a la vida como un ejército. En su profecía concreta incluso que la casa de Israel será un día devuelta a la vida para vivir en su tierra. Yo no es por malmeter, pero en vista de lo visto deberíamos reaccionar antes de que nos pillen por sorpresa en un centro comercial, que estamos en España, y no encontraremos ninguna tienda de armamento. Tiemblo solo de pensar en tener que defendernos de un ataque de zombis católicos lanzándoles zapatos del Zara.¡Y no es tontería! Que ya hemos tenido varios conatos. ¡Miren al Cid Campeador y a Fraga!¡Ais! Pero es que ahí no queda la cosa. Todo es aún mucho más espeluznante. Ahora que están todos convencidos tras las series de pruebas expuestas, que Cristo Nuestro Señor fue un zombi, la teoría se tambalea, si analizamos otro factor: La sábana santa y el santo sudario. ¿Lo de envolver un cadáver en jirones de tela y meterlo en un habitáculo impenetrable y fuertemente sellado no les suena a otra cosa? ¿Y si ese cadáver con vendajes cobra vida y sale de su tumba de forma misteriosa? Queridos, Jesucristo fue una momia.

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 Tras la resurrección, se reúne con los discípulos de nuevo

Pero no una momia cualquiera, sino una momia con maldición y todo, a lo Boris Karloff. Volvió a la vida, con movimientos torpes pero fuerza sobre humana, aparto la gran roca que sellaba su tumba y se dedicó a visitar los lugares que le vieron con vida. ¿Que los apóstoles negaron a Jesucristo? ¿Que le pedían pruebas de su identidad? Lógico, como para reconocerle.Y después de esto ascendió a los cielos en cuerpo y alma. ¿Puede una momia volar? No, pero un vampiro sí, y ya sabemos lo del gusto por la sangre de él y de todos sus acólitos. Eso explica por qué se hizo de noche en el momento de su muerte… perdón, de su no-muerte. ¡Si hasta Longinos lo sospechó! Pero le clavó la lanza en el costado, no en el corazón. Después ya fue tarde.

No sé ustedes, pero yo estoy en ascuas. No sé por qué teoría decantarme. ¡Todas encajan! Aunque… ¿no voló también su madre? ¿Y si fueron abducidos y había una inteligencia superior detrás de tanto misterio? No lo sé. Cercana a la embolia cerebral me despido de ustedes. Pero no se duerman en los laureles. Esto pinta mal. Unamos nuestras fuerzas y lleguemos a la verdad. Aguardo sus propuestas.

Del chándal al chúndal hay solo un paso

 Desde que el hombre es hombre y el mundo es posmoderno, los seres humanos clamamos en una estruendosa diatriba sin respuesta aparente: para vestir cómodamente, ¿hay que renunciar a la etiqueta y el estilo?

Paris

         Si Paris lo lleva pensaréis que es bueno…

           Todo esto, queridos afrancesados y no tan afrancesados lectores (¿hay alguno además de mí que lo sea?) lo traigo a colación a raíz de uno de los temas que más me desvelan desde que me pongo la peluca por las mañanas hasta que me la quito por la noche: el chándal.

          Según el diccionario Trésor de la langue française, el chándal o survêtement queda definido como “Ropa deportiva que consta de un pantalón y una chaqueta o jersey amplios”. Ante esta definición no debemos distraer nuestra atención, sino sintetizar y fijarnos en la esencia de la frase: ROPA DEPORTIVA. Yo comprendo que hoy en día la descontextualización es el motor de nuestro tiempo, y sabéis de sobra lo que adora Mademoiselle Fifí esa práctica, pero es que hay cosas con las que se puede hacer  y otras con las que no. Es decir, sería mucho más correcto provocar con tu atuendo y estética alusiones al nazismo y el holocausto que cualquier tipo de reminiscencia deportiva. ¿Cómo, creéis que exagero? ¿Osáis aventurar que Mademoiselle Fifí ha ido demasiado lejos esta vez? Queridos invidentes míos, leed unos párrafos más y os daréis cuenta de la mentira saludable que nos han estado vendiendo todos estos años con ese atentado al buen gusto que es el DEPORTE.

    perro 

         Antes era modelo. El chándal le convirtió en esto.

          Los griegos y romanos ostentan el record de mal interpretaciones y manipulaciones de la historia. Por alguna extraña razón siempre nos han hecho creer que eran una suerte de Papas Noeles envueltos en sábanas, que usaban chanclas y pasaban sus vidas paseando por un parque hablando sobre el éter y el noúmeno. Pues bien, nada más lejos de la realidad. Precisamente es el poeta satírico Juvenal (quien criticaba esa vida oculta y real de “los papas noeles”) el que formuló esa recurrente frase de mens sana in corpore sano. ¿Es esto una apología al deporte? No, amigos. Debe entraros en la cabeza que un cuerpo sano no pasa necesariamente por ser fibroso hasta la exasperación, ni por poseer músculos emergentes de cualquier parte de tu cuerpo como si fuesen huevos de alien apunto de eclosionar. Piensen fríamente en lo repugnante que resulta la idea de deformar el propio cuerpo en forma de bultos/corazas a modo de saurios herbívoros que deben protegerse de la ira del carnívoro. El caso es que a lo que Juvenal se refería y a lo que todos los Santa Clauses de a antigüedad se referían con el concepto de corpore sano, no es más ni menos que tener el colesterol controlado y los triglicéridos en su sitio.

britney

         Sin sujetador y con el pelo sucio sienta mejor.

          No es posible que ningún ser humano perteneciente a un rango social que se precie, pueda encontrarle atractivo alguno al deporte. El deporte requiere un esfuerzo físico que desemboca en jadeos, taquicardia, sudoraciones y demás secreciones. ¿Con qué objetivo? Con el de dar vueltas alrededor de un circuito circular que no lleva a ningún sitio, perseguir un cuerpo esférico para introducirlo en algún lugar, vencer por medio de la fuerza al otro macho dominante de la manada… en definitiva para nada. Divertimento, competición, dirán algunos. Más divertido y estimulante es jugar al bridge y no acabas empapado en sudor y evacuando mucosidades licuadas por los orificios nasales. No es que esté haciendo apología del sedentarismo. Claro que un poco de movimiento es bueno, pero en esos casos toda la vida ha existido la posibilidad de dar un agradable paseo en calesa mientras se criticaba o se coqueteaba con el de a lado con el lenguaje del abanico.

            cultura    

         El chándal no está reñido con la cultura

          Y es que la utilización desubicada de la prenda deportiva ha llegado a un punto tal que se ha convertido en “otra” prenda diferente. Es decir: tenemos el CHÁNDAL como ropa que sirve para practicar deporte y tenemos el CHUNDAL como ropa cómoda para hacer una barbacoa el domingo en la parcela. Pero claro, llevamos mucho tiempo viviendo la farsa de que el pantalón vaquero es ropa cómoda. Esa prenda de mineros, tiesa, áspera y dura no ha sido confortable jamás, y cuando hemos querido disfrutar de nuestro ocio con libertad de movimientos nos hemos visto avocados a buscar un sustituto. Pero ¿por qué el chundal? Existen infinidad de pantalones de lino o algodón, de vestidos anchos y vaporosos que nos den sus prestaciones de confort sin tener que renunciar por ello a cierta dignidad estética. ¿No se dan cuenta de lo que el chundal supone? Al observar a Manolo, a la Vane o al avezado Latin King Wilson Orando con su flamante chundal, sin ellos darse cuenta, me están transmitiendo un mensaje: acabamos de practicar deporte, ergo hemos sudado de lo lindo, ergo apestamos. El chundal de algodón huele mal, pero el de poliéster/plasticucho que hace “fru-fru” ante el roce de los muslos de la señora Carmen hiede, porque no transpira.

  puff    

        ¿Por qué les dejan salir del Bronx?

          Y es que todo esto queda implícito bajo la apariencia de esta prenda hedionda. Por favor, no jueguen con el inconsciente colectivo y bajen a comprar el pan como Dios manda.

Francisco I Vs. Carlos I. La batalla final

     No solo la figura de francisco I de Francia es admirable como personaje. Su vida y sus obras, adalides del afrancesamiento más radical, son dignas de ser revisadas. Por que a Francisco I le tocó vivir en una época sumamente prolífica de bizarros personajes dignos de admiración. Concretamente me gustaría tratar a la extraña pareja del Renacimiento compuesta por el mentado y admirado François y… Carlos I de España, César, Emperador e ilustre componente de esa familia que tan poco gusta por estos lares afrancesados: los Austria.

                Franciasco      

         Francisco I. Viéndolas venir

          Y es que Francisco y Carlos fueron  unos Jack Lemmon y Walter Mattau del Renacimiento. Ambos, poseedores de excepcionales rasgos físicos que les distinguen por encima de la Plebe: Francisco I fue conocido como “el rey narizón” –ya comprenderán por qué le adoro-; y por el contrario Carlos I destacó por su pronunciado mentón como marca de fábrica Habsburgo. Cosa exagerada. Cuenta un célebre cronista de la época, que no tenía sarro en los dientes inferiores, porque se los cepillaba con el bigote. Y es que algo tenían en común, de perfil, su rostro sobresalía a la misma altura. Uno por su apéndice nasal y el otro por su prominente barbilla.

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La familia de Carlos V. Belleza imperial 

         Pero centrémonos por un momento en Francisco I, que a Carlos ya nos lo sabemos del colegio. Hijo de Carlos de Valois, conde de Angulema, y de Luisa de Saboya, nació en 1494. Su juventud transcurrió en el castillo de Amboise donde se dedicaba a la práctica de todo tipo de deportes: equitación, caza… además de recibir una cuidada educación que pronto despertó su interés por las artes. Disfrutaba especialmente leyendo libros de caballería e incluso se arrancó en la composición de algunos poemas. Aquí les adjunto el fragmento de uno de ellos para que adviertan su incipiente sensibilidad:

¿Eres tú, la que asoma desde la otra orilla?

¿Es posible que me observes con esa cara de abubilla?

El río será partícipe de nuestro secreto,

De este amor que es más que escueto.

 

Hasta el hades descendería en procesión

Tan solo para suplicarte perdón

Y arrancar de tu alma el permiso

Para demostrar mi amor y ponerte un piso.

          Contrajo matrimonio con la princesa Claudia, hija del rey francés Luis XII y de Ana de Bretaña, el 18 mayo 1514, y al año siguiente, fue coronado rey de Francia cuando contaba 21 años de edad. El joven soberano, sediento de glorias bélicas, decidió continuar lo que su antecesor comenzó en Italia. No sé si se habrán dado cuenta que todas las alianzas y guerras habidas a lo largo de la historia en Europa, se deben al deseo de poseer ciertos territorios de moda. No siempre son los mismos. Y aunque la mayoría de las veces se trata de Polonia, en este caso la atención se centraba en Italia. Así que las oposiciones no tardaron en llegar. Unos por desear también el dominio de estos territorios y otros simplemente por fastidiar, ya que la península le quedaba lejos. El caso es que se opusieron con todas sus fuerzas Enrique VIII de Inglaterra, el emperador Maximiliano I de Austria, el papa León X – Papa chaquetero donde los haya, que tuvo que pasar el mal trago de asistir al alzamiento de Lutero y sus herejías-  y el archiduque de Flandes, futuro Carlos I de España. A pesar de ello, Francisco I no se amedrentó y enseguida se presentó en el norte de Italia. Tras una batalla de dos días contra los soldados suizos, Milán cayó en manos de Francisco I y, como consecuencia, la Liga formada contra él se vino abajo. Al papa se le puso la mitra de corbata y el Espíritu Santo le aconsejó cambiar de bando. Firmó en Bolonia, en 1516, un concordato con el francés, en virtud del cual le concedía el privilegio de nombrar los obispos en su país.              

         leon X

         León X. ¿Y hoy con quién me alío?

          En 1519, en un alarde de optimismo, presentó su candidatura al trono imperial, vacante por la muerte de Maximiliano. Sus posibilidades para la elección eran bastante dignas de tener en cuenta, ya que además de poseer dinero para sobornar a los electores, estaba laureado por sus recientes éxitos en Italia. Este tema fue una cosa comparable a la que ocurre hoy en día en Eurovisión, para poner un ejemplo cercano a todos. Desde el punto de vista de cada uno de los países, su candidato tiene clarísimas posibilidades de ganar el concurso –siempre que optes por desechar la manida baladita, pongas unos ritmos tecno de base y cantes en inglés-, pero contaba con la oposición popular y, sobre todo, con la de los banqueros germanos que se negaban a avalar sus recibos. Esto se traduce en que fronterizamente hablando, la Espagne te va a dar cero puntos (sejó puá), y la Belgique aún no existe como estado. Con los diez puntos de Malta (dí puá) no hacemos nada. De modo que no consiguió sus propósitos. Así que por extraño que parezca hoy en día debido al currículum eurovisivo de los últimos años, el gato al agua se lo llevó España, con Carlos de Gante y su tema “Paremos al gabacho”. Y es que entre los Países Bajos y Alemania, que en esta época eran cien mil estados, llegamos a puntuaciones desorbitadas. Y es aquí donde comienza una rivalidad comparable a la de Britney Spears y Cristina Aguilera, siendo el papa el que les de el besito en los morros en la gala de los MTV. Los dos trataron de ganarse el favor inglés con la bendición de Elton John – Enrique VIII en este caso-, pero fue de nuevo Carlos I el que se alzó con la victoria.

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         Enrique VIII reencarnado en Elton John

          Así que sin más rodeos, el francés decide plantarle cara al español/alemán/holandés/belga (lo que fuera Carlos I) pero las cosas le salieron bastante mal. En efecto, en noviembre de 1521 perdió Milán, Parma y Piacenza; en 1522 su general Lautrec fue derrotado en la batalla de Bicocca, tras la cual tuvieron que evacuar el Milanesado y Génova. Preso de una valentía y decisión sin límites, el propio rey, que había conseguido recuperar Milán, decidió atacar Pavía, donde los suizos que tenía a sueldo le abandonaron, así que fue derrotado por los imperiales ¡siendo incluso hecho prisionero!Le llevaron a Madrid y le instalaron primero en la Torre de los Lujanes y, más tarde, en el Alcázar, donde permaneció hasta el 14 de enero de 1526 y donde se firmó el tratado de Madrid. Con esto, muy compungido, el valeroso monarca tuvo que aceptar las excesivas exigencias de Carlos I. Y es que tuvo que comprometerse a renunciar a todas sus aspiraciones sobre Italia; reconocer los derechos de Carlos en Borgoña; cederle Tournay; y por último, tuvo que prometerse en matrimonio con Leonor de Austria, hermana de Carlos V, que como buena Habsburgo, se pueden imaginar el regalito que era. ¡Qué falta de seriedad! Seguro que el Emperador, desesperado por no casar al callo de su hermana -ya viuda y entradita en años- ni ofreciendo el oro y el moro, decide imponérsela al apuesto y narizón prisionero a cambio de su libertad. Mejor hubiese hecho quedándose en el Alcázar tranquilito.

       leonor

         Leonor de Austria. Deseablemente Absburgo.

          Eso sí, según firmó, si te he visto no me acuerdo, y con ganas de más, volvió a cargar contra Carlos. Pero esta vez se hizo un equipo galáctico. Nada menos que el papa Clemente VII, Enrique VIII de Inglaterra, las ciudades italianas de Milán, Florencia y Venecia . Y aunque esta vez llevaba las de ganar, de nuevo perdió sus posibilidades por una traición. Y es que el marino genovés Andrea Doria, que controlaba el mar e impedía todo auxilio español, se puso al servicio del Emperador. La guerra se hacía larga así que firmaron la paz en 1529.     

        clemente

         Clemente VII. El papa que hacía levitar cabezas

          Pero no todo son sinsabores en esta relación. Francisco finalmente se casó con Leonor de Austria – el callo malayo- y encontró algo que tenía en común con el emperador fuera de sus peculiaridades físicas: el odio al turco infiel, contra el que se unieron en amor y compañía.  Pero otra vez tenía que surgir el problema italiano. El caso es que se murió un tal Francisco Sforza, duque de Milán y François quería poner a un colega en su lugar, Carlos dijo que ni hablar, iniciaron otra guerra y así hasta que se cansaron y firmaron una tregua de diez años.

         Evidentemente no duró tamaña cifra. A fines de 1541, se reanudaron de nuevo las hostilidades por el asesinato de dos agentes franceses por parte de los españoles. Como coincidió con un batacazo en Argel que se dio Carlos I, Francisco hizo una nueva coalición, pero esta de lo más colorista y pintoresca: con el sultán de Turquía, el duque de Cléves y los reyes de Dinamarca y Suecia. Cuando estaba atacando el Rosellón, fue detenido ante Perpignan por el duque de Alba, que daba aún más miedo que su actual descendiente. Menos mal que los turcos llegaron a Viena. Pero le abandonó el duque de Cléves y Cristián III de Dinamarca. A la vez que Carlos convencía a Elton John de que invadiese Francia.

    alba

        El Duque de Alba deseandote todo el mal del mundo

          Francisco ganó alguna batallita en Italia, pero mientras, Enrique VIII estaba ya en Boulogne a la vez que Carlos V marchaba hacia París. Al final hicieron las paces pactando que cada uno devolviese lo que había conquistado. Si es que lo que le gustaba a estos es el hecho de pelearse, no poseer el puñetero milanesado. Eso sí, Enrique VIII dijo que pasaba de devolver Boulogne, y Francisco I se lo cambió por un plan de pensiones.

          Ya cansado de tanta batalla y tanta tontería, decidió retirarse a  Rambouillet en 1547, para gastarse el dinero de las arcas francesas en una lujosa vida llena de derroches y despotismo, mientras observaba la pobreza de su pueblo. Como debe ser.

¡Por los clavos de Cristo!

En esta ocasión rescataré uno de los temas ya tratados: La religión Cristiana Apostólica Romana, la verdadera. El caso concreto que atrae mi atención es ni más ni menos que el ya mencionado de las reliquias. Pero nada de mártires protocristianos y santos mediocres. Yo apunto alto. Trataré de exponeros el interés que para mí suscitan las reliquias de Cristo.  Por si algún judío, musulmán, ateo, agnóstico, politeísta o blasfemo en general está leyendo este texto, me dignaré a hacer una brevísima definición de la figura del Salvador:

         Jesús nació en el año 0 de nuestra era (¿casualidad?, yo no lo creo) en el seno de una familia humilde pero limpia. Hay que entender que su infancia no fue fácil: nació en un cuchitril y vivió en un ambiente de pobreza apenas sustentado por las exiguas ganancias del negocio de carpintería de su padre. El niño, a muy temprana edad, demostró poseer cualidades que lo separaban del resto. Era capaz de hablar latín a la perfección y hacía ocurrentes disertaciones sobre lo divino y lo humano, que dejaban a todo el que lo escuchaba patidifuso. Pronto desarrolló un don de gentes que le permitió hacerse con un nutrido grupo de amigos que le acompañarían a todas partes. Podríamos decir que fundó la primera tribu urbana que se conoce: los apóstoles. Ataviados con túnicas, sandalias, largas melenas y descuidadas barbas, se dedicaron a proclamar las ventajas de su estilo de vida y sus principios. Como jóvenes desubicados que eran, algunas veces cometieron actos vandálicos como interponerse a la ejecución de la justicia por parte de las autoridades vigentes (véase la lapidación de María Magdalena), como directamente destrozar un templo. Estas cosas hay que entenderlas. La región llevaba tiempo bajo la opresión de los romanos y su rica cultura, higiene, abierta moral, libertad y prosperidad económica, no hacían más que sepultar la oscura, misógina, cerrada, anticuada civilización judaica. Los jóvenes ven amenazadas sus raíces e identidad e intentan escudarse en una estética determinada. Ya sabemos que la rebeldía juvenil no es más que un método de auto defensa. No es que estuviese nuestro héroe predestinado a morir por los hombres, la verdad es que se lo estaba buscando.

                                           ojitos  

   Si me lo dices con esos ojitos me lo tendré que creer

          Lo que nadie había calculado fue la calurosa acogida que tuvo el hipism… digo… el cristianismo después de todo esto. La figura de Jesucristo como verdadero hijo de Dios fue venerada al igual que la moral que predicaba, ya saben, ese popurrí que mezclaba el “top ten” judaico, lo peor que ofrecían los romanos y el sedimento de diferentes mitologías y creencias de la zona. El resultado fue la luz que representaba la religión monoteísta más exitosa de todos los tiempos: El Cristianismo.

lluvia estrellas

Hoy, en Lluvia de estrellas, Jesucristo se convierte en…

          Después de este inciso para rezagados, nos centraremos en el tema que nos ocupa. Como su nombre indica, el Cristianismo se basa en la figura de Cristo, ya saben, el que es Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo a la vez. Entre esto y la veneración de los santos, mártires, vírgenes y reliquias varias… se me antoja poco monoteísta. Pero he de apartar estos sucios pensamientos de mi mente, ya que Dios, por medio de la religión, por medio de sus representantes en la tierra manifestándose por medio del Concilio de Trento (1537), nos desquitó de toda sombra de duda que pudiese angustiar a nuestras débiles cabezas:

         Instruyan también a los fieles en que deben venerar los santos cuerpos de los santos mártires, y de otros que viven con Cristo, que fueron miembros vivos del mismo Cristo, y templos del Espíritu Santo, por quien han de resucitar a la vida eterna para ser glorificados, y por los cuales concede Dios muchos beneficios a los hombres; de suerte que deben ser absolutamente condenados (…) los que afirman que no se deben honrar, ni venerar las reliquias de los santos; (…)de suerte, que adoremos a Cristo por medio de las imágenes que besamos, y en cuya presencia nos descubrimos y arrodillamos; y veneremos a los santos, cuya semejanza tienen.

         Las reliquias en general las podemos dividir por su importancia en las siguientes categorías: Reliquias de 1ª clase: En esta clasificación se encuentran los cuerpos de personas santas o cualquiera de sus partes integrantes, como miembros, cenizas y huesos. Vamos, lo que es la chicha. Las reliquias de 2ª clase: Son los objetos que han entrado en contacto físico con santos vivientes y han santificado por eso, los instrumentos que han tocado los santos. Por ejemplo, los instrumentos con los que un mártir fue torturado, las cadenas que los limitaron, la ropa que él llevó, los objetos él usó. Y las reliquias de 3ª clase: Son los pedazos de tela que se ha tocado a una reliquia de la primera clase. Lógico.

         Esta división se puede subdividir a su vez como: Reliquiae insignes, es decir, las importantes como cabezas y cuerpos enteros; y las Non insigne, donde encontramos las Notabiles, mano, pie y las Exiguae, como pelos, dientes. No sé cual de las dos es más marrana.

                                           

claro

        Está claro, ¿no?

          La primeras reliquias de Cristo datan del s. III,  proporcionadas por Santa Elena  fueron todas de tipo menor, en plan trozos de cruz, clavos, corona de espinas, columna de azotes, escalera del pretorio… Las primeras textiles no aparecieron hasta el s. VI debido a la repugnancia de los judíos por todo lo relacionado con los muertos.

         Pero fue empezar y no parar. Les aviso que las reliquias de Cristo son muchas y para más I.N.R.I, la mayoría están “repes”, pero a continuación les regalaré un listado de mis preferidas:

         Mobiliario:

         El papa Teodoro I (642-649), trasladó los restos de la santa cunadesde la basílica de la Natividad en belén a la de Santa María Mayor en Roma.

        Según el testimonio de Santa Paula y Santa Silvia en el siglo IV, no lejos de la ciudad de Tiberíades, los primeros cristianos visitaban una iglesia en cuyo interior estaba la piedra sobre la que Jesús colocó los cinco panes y los dos pecespara obrar el milagro.

         En el Cenáculo o habitación alta de la Última  Cena en el monte Sión, se encuentra una piedra que indica el lugar donde Cristo se sentó.

         En Roma en la basílica mayor de San Juan de Letrán, se observa un trozo de la mesaen la que el Señor celebró con los apóstoles la fiesta de la pascua el Jueves Santo.

         Dice una antigua tradición que en el camino del huerto de los Olivos a la casa de Caifás, se ve hoy en día cerca del puente del río Cedrón, una piedra en la que Nuestro Señor fue empujado por sus captores, dejando impresa en ella sus rodillas, pies y manos. Algo parecido a lo que les pasaba a los Caballeros del Zodíaco cada vez que les daban con la mano abierta. Y yo siempre he pensado que era una exageración.

         Otras pisadasdel Mesías se encuentran en una pequeña iglesia sobre la Vía Apia en Roma. Dice el relato que estas huellas se remontan al encuentro de Pedro con Jesús, que iba caminando a la Ciudad Eterna para ser crucificado nuevamente; dándole a entender con esto  al apóstol, que él también sería martirizado. El paseo de la fama Vaticano.

         En la iglesia de Santa Prassede del siglo V, se conserva una columna en la que fue atado y flagelado Cristo. Esta reliquia fue llevada a Roma en 1222 por el cardenal Giovanni Colonna cuando regresaba de la IV cruzada.

         La “Scala Sancta” que el Unigénito de Dios subió al pretorio para  entrevistarse con el procurador romano, es de mármol blanco de veintiocho gradas, algunas con la sangre después de la flagelación. Fue traslada a Roma en el año 326 por orden del emperador Constantino.

         Sin duda las más numerosas son la “Corona de Espinas” que pusieron sobre la cabeza de Nuestro Señor, los “Clavos de la Crucifixión“, la “Lanza de San Longinos“, quien fue el centurión romano que le atravesó el costado de Cristo, después de haber muerto en la cruz. También existen relicarios con una pajadel pesebre donde nació.

no se come  

        Oye, que no se come.

          Textiles:

         En el mundo cristiano todo se aprovecha. Conservamos el “Velo de la Verónica”  con el que se limpió el rostro del Redentor camino al Calvario que permaneció hasta el año 1600 en la basílica de San Pedro del Vaticano.

         La “Túnica Sagrada” según se creé fue elaborada por la propia Virgen María. Esta túnica fue la que llevó el Mesías el Viernes Santo. Santa Helena la encontró en Jerusalén y la donó a la ciudad de Tréveris (Alemania), donde es custodiada en la catedral que mandó a edificar su hijo Constantino.

         Mención especial merecen los trozos de pañalesde Jesús. Lo que no he podido averiguar es si están limpios o tienen restos de la santa caquita.

         La “Sábana Santa” es la tela con que fue envuelto el cuerpo del Señor al ser bajado de la cruz. En el lienzo se observa todas las huellas de la crucifixión, que quedaron impresas según algunos científicos, por el calor de la energía divina y los rayos ultravioletas que se desprendieron del cuerpo en el momento de la resurrección. Debió ser efecto cápsula de rayos uva pero a la inversa, no sé si me entienden.

    wipp  

    Ahora a suciedad está en la ropa. Wipp expreees

          Cárnicas y corporales:

         Existen cordones umbilicales de Cristo como para tejerse un cesto de mimbre.

         Dientes de lechedel Niño Jesús. Estaría bien hacer un estudio de la higiene dental del Salvador en esos tempranos días, para poder aleccionar tiernamente a nustros cristianitos en ciernes. Lo malo sería descubrir una paupérrima limpieza. Imaginen: – Nene, lávate los dientes si no quieres acabar como el cerdo del niño Jesús.

         Haré un comentario un poco más extenso para mi reliquia preferida. Se trata del prepuciode Cristo. ¿Se mantuvo el prepucio de Cristo en la tierra después de que resucitase en cuerpo y alma? Se produjo en la Edad Media una acalorada disputa teológicasobre si Jesús ascendió al Cielo con su cuerpo completo o si le faltaba alguna parte ¿ascendieron también todos los cabellosy las uñasque se cortó durante su vida, así como la sangreque vertió? Cuando Catalina de Valoisse quedó embarazada en 1421, su marido, Enrique Vde Inglaterra, mandó buscar el Santo Prepucio. Se creía que el dulce aroma que exhalaba la reliquia aseguraba un parto fácil y seguro. Santa Catalina de Siena. Tuvo una visión en la que Jesús se casaba místicamente con ella, y le ponía su prepucio amputado como anillo de bodas. Sor Agnes Blannbekin, una monja que murió en Viena en 1715, comulgaba con este pedazo del cuerpo de Cristo. Según decía, el prepucio, materializado en su boca, era dulce y carnoso y la llenaba de una gran sensación de gozo.

         Reliquias terciarias y básicamente surrealistas:

         Plumas de las alas del arcángel Gabriel; el suspiro de San José metido en una botella; un estornudo del Espíritu Santo.

         La Virgen María también es todo un filón en este sentido. De ella conservamos uno de sus preciosos velos, cinco gotas de leche de sus santos senos, lágrimas, el hígado, el corazón, la lengua, cabellos y varios trocitos de su camisa.

         Raspas de los peces multiplicados en el primer milagro del Salvador; una de las ramas de olivo que tenía el Nazareno en las manos cuando entró en Jerusalén; la cola del asno que llevó al Señor; un par de manteles, lentejas, una miga de pan y fragmentos de la mesa en la que se sirvió la Última Cena; una campana de cobre fundida con una de las 30 monedas de Judas Iscariote; también el índice de la mano derecha de santo Tomás, el mismo que introdujo en las llagas de Cristo para probar la resurrección y que está en la basílica romana de La Santa Croce.

         Después de este listado y clasificación, no negarán los esfuerzos de nuestra maravillosa religión por mantenernos entretenidos.

                                       nelson

        Escuchen a Nelson

           La verdad es que el arrebato místico del que he sido víctima al dedicarme a tan santos estudios, han despertado mi sagrada imaginación. Espero que en poco tiempo encuentren las reliquias que hecho en falta: la placenta de Jesucristo, granitos reventados en la adolescencia de Nuestro Señor, algún moquito, un jugoso lapo regalado al suelo… ¿y ustedes, echan de menos algo? Aguardo sus opiniones.

Parsifal: ¡Qué tonto eres!

  Voy a comenzar con una de mis actividades preferidas: coger un mito o leyenda por todos respetado, darle la vuelta, y con ello, abrirles a ustedes los ojos a la cruda realidad. El tema de hoy, todo un clásico, que gusta a jevis y cristianos por igual: El Santo Grial y los caballeros de la Mesa Redonda. Pero a mí, como lo que me gustan son los abusos y actitudes déspotas, me cebaré con un personaje en cuestión. Concretamente el caballero que siempre fue mi debilidad por la naturaleza de su historia y la grandiosidad de su estupidez: Parsifal.

grial

         El Santo Grial, que se puede pagar en cómodos plazos sin intereses 

          No solo fue inmortalizado por Wagner en su época más absurda, sino que la literatura y el cine nos ha brindado memorábles versiones, a cada cual más heroica y santa. Bien saben que esto no lo puedo tolerar.

         Nunca he comprendido la imagen de misterio y profundidad de toda esta historia. Como leyenda en loor a una religión es inverosímil, como historia un aburrimiento, y sus personajes son todo, menos modelos a seguir. Porque Parsifal, al menos, es tonto del culo. Y si no, lean.

         Muchas son las versiones que se han escrito sobre el mito del Santo Grial y los caballeros de marras. Y aunque por mi naturaleza afrancesada sería lógico que me inspirase en los textos de Chrétien de Troyes, en esta ocasión va a ser mi germanofilia la que se lleve el gato al agua. La historia a continuación relatada esta basada en el poema Parsifal de Wolfram von Eschenbach, escrito entre 1200 y 1205.

           Comienzo con una introducción bíblica que nos ponga un poco en ambiente. Aunque esto pueda parecer al principio parte de la serie esa de la china arqueóloga de Tele 5, no se engañen, lo que leeran a continuación no será ni tan ameno ni tan folclórico.

         Todos sabemos a estas alturas de la vida, que un tal José de Arimatea se dedicó a coger la sangre que manó del costado de Jesús cuando Longinos le clavó la lanza. Ignoro si el buen hombre pretendía hacer morcillas o vampirizar a los saduceos, pero dejando la cerdada que esto supone a parte, resulta que esto confirió al recipiente de poderes mágicos. Los judíos, no contentos con la muerte del hijo de Dios, le encerraron un año en un calabozo para que muriera de inanición por enterrar a Jesús. Pero como tenía el Grial, que ya comprobaréis que es como tener el Mercadona en el bolsillo, se puso como un toro de tanto invocar macarrones con chorizo. Vespasiano lo liberó. Junto a sus discípulos prosiguió sus prácticas sectarias alrededor de la copita de latón. Pero cómo no, uno tuvo que fastidiarla cometiendo un pecado. El Grial se negó a seguir ocupándose de su manutención y apenas vomitaba de vez en cuando un par de altramuces rancios. José de Arimatea, para descubrir quién era el pecador, organizó una cena –a base de alacranes con altramuces, me imagino- y cuando fue Moisés a sentarse a la mesa, la tierra se lo tragó. Desde entonces llaman a ese sitio la Silla Peligrosa y este es amigos, el antecedente de la célebre Mesa Redonda. Regresemos con el Grial.

juan pablo

          Cuando el Papa dejó de usarlo miren cómo se quedó 

          Lo que ocurrió con la copita es un misterio. Ya saben que a Biblia gusta de las incongruencias, así que dejamos de tenr noticias del objeto durante mucho tiempo, para que derrepente reaparezca en nuestras vidas como producido por Jerry Bruckheimer.

         Titurel, el primer nombre que nos ocupa, se fue a pasear solo por el bosque y se le apareció un ángel. Sin que le consultase al respecto, fue elegido como guardián del Grial, que estaba en Montsalvatch. Como no sabía como ir, fue guiado por una nube hacia una escarpada montaña que tuvo que escalar a pelo. Cuando llegó a la cima, se encontró el Grial sostenido por unos rayos… de procedencia divina, imagino. Desapareció y decidió construir un complejo hotelero para recibirlo la próxima vez. Dios le dijo que Marina D’Or era blasfemia y entonces se decantó por un mediocre templo. Como no tenía ni una mísera F. P 2, rezó pidiendo ayuda para poder empezar y apareció un plano perfectamente trazado. Cuando estaban consagrando el templo ya finalizado, el Grial apareció para quedarse. Pasaron 400 años y Titurel aparentaba unos favorecedores 40 así que por miedo a que se le pasase el arroz, el Grial le ordenó buscar esposa.

         Fue casarse con Richoude y se hizo viejo de golpe. Nombró sucesor a su hijo Frimotuel y la hija de este, Herzeloide, unida a Gauret parió a Parsifal. El padre murió en una batalla.

balaguer

       Yo si que molo, y no el tonto de Parsifal

           Herzeloide, que además de tener nombre de raza alienígena violenta, tenía pánico a que su hijo corriese la misma suerte que su esposo. Así que para que no le pasara lo mismo, lo llevó a la selva para que creciera en soledad e ignorancia. Con este plan, nunca consiguió dominar el tema de las conjugaciones verbales.         

         Mientras tanto, Frimotuel, que se aburría vigilando el Grial, se fue a vivir aventuras. Murió por malo. A su hijo Amfortas le pasó lo mismo pero en vez de morir, fue herido por una flecha venenosa y sobrevivió con un dolor sempiterno. Titurel rezó, por hacer algo, y el grial dijo que un día llegaría un héroe, escalaría la montaña como un campeón y preguntaría por el sufrimiento de Amfortas. Por ello seria nombrado rey y guardián del Santo Grial, a la vez que libraría a Amfortas de su sufrimiento. Fíjense en esto. No hay que luchar contra un dragón ni burlar a un oscuro mago. No, solo hay que preguntar. ¿Facil en apariencia, verdad?        

         Mientras tanto, Parsifal en la inocencia de su pubertad, se encontró un día con unos caballeros en el bosque. Impresionado con tanto brillo, les confundió con ángeles, que bueno, no sé… mejor que confundirlos con cyborgs. Así que se arrodilló y rezó ante ellos. Le contaron los rollos de la caballería y le animaron a ir a la corte de Arturo. El nene, sin ningún tipo de tacto se lo dijo a la desequilibrada de su madre:

         Parsifal querer ser caballero, madre.

         Roto el corazón, e intentando no perderle, le vistió de gilipollas y le dio un caballo viejo para que la gente se riese tanto de él que decidiese regresar para seguir siendo un salvaje. Debe ser que la madre dejó de medicarse de golpe, y eso no es bueno, miren los chungos que le daban a Carmina, que en gloria esté. Pero a él, que era un simplón y un abrazafarolas, le daba igual. También se dedico a darle absurdos consejos para que pareciera idiota. Mira que no ver el potencial de oligofrenia que tenía ya el niño de forma natural… pero el chaval marchó, y la madre murió de pena.

parsifal

     Con estas trazas salió Parsifal de la casa materna

          Camino de la gloria, llegó a un riachuelo donde vio a una dama durmiendo. La metió elegantemente la lengua hasta la campanilla porque era lo que su madre le había dicho que hiciera. Hostia al canto. Se encontró a su prima Sigune -que ya se sabe que en los pueblos son todos familia-, llorando la muerte de su amado. Le asesinó el Caballero Rojo, que creo que salía en Pressing Catch. Decidió vengarlo.

         Llegó a la ciudad, y la carcajada fue unánime. Iwanet, que pasaba por ahí, lo llevó a la corte y cual Paco Martínez Soria llegando a la gran urbe, no se le ocurrió otra cosa que entrar al salón del trono a caballo. Directamente le dijo al rey que quería la armadura del Caballero Rojo, y como esto era como querer el cinturón del Último Guerrero, le dijo que tenía que ganarla. Pues nada, se fue a buscarle y lucharon. Parsifal le mató y se puso la armadura encima de la especie de chándal ridículo que llevaba, porque se lo había dado su madre –la que desayunaba Prozac con whisky de malta-.

         Conoció a una chavala, Belripar, que debía ser como Lina Morgan, porque se casó con él. Pero se fue a buscar a la madre para que le explicase de dónde vienen los niños, porque llevaban meses plantando coliflores y la moza no se quedaba en estado. De camino se alojó en un castillo para descansar. Era el castillo de Monsalvatch. Todos le dan la bienvenida y dicen que le esperaban… ¿Sospechoso, no? Le visten con joyas y le llevan a una estancia. Todos le miran con semblante de felicidad. Le hacen sentarse al lado del rey que parecía que sufría horrores. No comprende nada (criatura…) pero no pregunta por no parecer curioso, algo indigno entre caballeros. Entraron unas doncellas llevando el Santo Grial. De hecho oyó murmurar que era el Grial… ya saben, el fetiche más ansiado de toda la cristiandad, pero nuestro héroe no encontró nada extraordinario en la escena. De la copa surgieron exquisitos platos. Todos comenzaron a entristecerse, porque Parsifal por no parecer descortés no preguntó nada. Al final el rey se fue y los caballeros también. Todos le miraron con asco e inquina a partes iguales. Le llevaron a su habitación que estaba decorada con tapices que narraban la historia del rey y del milagro que él debía realizar. No lo entendió, pero despertó aún más su curiosidad. Al levantarse no había nadie y solo estaban abiertas las puertas que llevaban a la calle. Al irse se cagaron en su puta madre, que en gloria esté, desde las almenas del castillo.

         Se encontró a Sigune que le intentó explicar la cagada que había hecho. Le hizo un croquis, un esquema, se lo explicó con manzanas y cuando le hizo unas marionetas con calcetines, Parsifal lo comprendió. Se sintió mal y regresó, pero ya no estaba el castillo. Se dedicó a buscar el santo Grial por todas partes y no tardaron en tomarlo por loco y tonto debido a la cantidad de preguntas que hacía a propósito de la dichosa copita.

         De vuelta a Camelot, Arturo, que debía chochear, le hizo caballero y ocupó, cómo no, la Silla Peligrosa de la Mesa Redonda. No amigos, a este por desgracia no se le tragó la tierra. Pero por suerte llegó un ruin que conocía la historia que había tenido con el Grial y se chivó de lo gili que había sido. Así que tras una lluvia de pedorretas y collejas, partió a terminar la tarea. Llegó a la cabaña de Trevezent, un hermano de Amfortas que se hizo ermitaño. Le contó la historia de un subnormal que fue al castillo,  y no consiguió romper el maleficio más fácil de romper de todos los tiempos. Parsifal se confesó ante el viejo y se ganó otra colleja. Alentado por el ermitaño, buscó el castillo y lo encontró. La escena se desarrolló de la misma manera, aunque creo que en esta ocasión le dejaron carteles por las esquinas. Por fin hace lo que tenía que hacer, rompe el maleficio pero lo que él ignoraba, era que al hacerlo le tocaba el marrón de quedarse cuidando el Santo Grial. Como el cáliz confería la inmortalidad, el idiota de Parsifal debía quedarse delante de la copita de latón chapado en su correspondiente mueble expositor de Galería del Coleccionista… toda la eternidad.

osorio

          Parsifal en la actualidad con un colega.

          Como han podido observar, y en comparación con las impresionantes historias de nuestros mártires favoritos, la mitología cristiana cayó en una grave crisis. Esto es algo que no le gusta a mademoiselle Fifi. Hay que hacer remontar a esta insigne institución. Creo que un día de estos me animaré a narrar las andanzas del magno Escrivá de Balaguer o las hazañas de los paladines de Cristo Rey.

Madre: quiero ser santa.

          Volvemos con una mezcla de temas que adora vuestra Mademoiselle Fifí: gore, romanos, victimismo, muerte y amor a Jesucristo nuestro Señor. Resultado: ¡¡¡Mártires protocristianos!!!        

          Sí, queridos, porque si hay algo mejor en este valle de lágrimas que un cristiano con ansias de santidad, eso es un romano sediento de sangre. Siempre se ha dicho que no hubo mayores y más imaginativos torturadores que la Inquisición, pero esos se dedicaban a las brujas y herejes, que no son nada espectaculares muriendo. Arden y punto. Pero amigos, si cambiamos las tornas y rellenamos a un ser humano de fe ciega, masoquismo y en muchas ocasiones leche (ya verán), el resultado es cuanto menos pirotécnico.

         Los elementos que configuran este fenómeno del martirio, son variados pero fácilmente clasificables.

         Básica es la figura del romano. Estos seres solían vestirse con sábanas de estudiados pliegues o con armaduras que marcaban los pezones. Dependía que fuesen civiles o militares. Lejos de hacer una valoración cultural de lo que han aportado a la humanidad –eso carece de interés- centrémonos en la dimensión moral de estos individuos. Un romano es un señor pagano (que adora a millones de dioses a la vez), que practica asiduamente la aberración de la sodomía y el incesto, que gusta de los sacrificios animales en altares, desmembrar cuerpos humanos, comer niños y sobretodo violar doncellas bellas. Esto supone un traumático choque con el mundo cristiano, ya que usaban túnicas tipo camisola sin asomo de pliegues y gustan de mantener vírgenes a sus mujeres. En cuanto al resto… bueno, más o menos transigían.

         Luego tenemos el concepto del mártir cristiano. Es muy importante hacer una separación entre hombres y mujeres.

         Las santas mártires son las más abundantes. La mujer, por su naturaleza histérica y sufrida siempre ha sido un buen cebo para la teatralidad cristiana. No solo soporta con gozo los dolores del parto, sino que se presta continuamente a martirios como la depilación con cera.

         Tenemos por ejemplo a Santa Inés. Como todas, iba buscando guerra. Al parecer no quería hacerle sacrificios a la diosa Vesta –dígame usted qué le hubiese costado degollar un conejito en un templo corintio- y como ya hemos dicho que los romanos no soportaban la virginidad, la llevaron a un prostíbulo a que la hiciesen cosas feas. En esto que por obra de Dios nuestro Señor, y para salvaguardar su desnudez, le creció una melena que le cubrió el cuerpo entero. Claro, como ya no quería tocar nadie porque daba asquito y parecía un mono, decidieron quemarla. Pero mire usted que el pelo era incombustible, así que no quedó otra que cortarle la cabeza.

Santa Inés

    Santa Inés. ¿Qué querubín se llevará la primera hostia?

           Y esto del pelo que seguro que a todos les parece una marranada, debía ser una aberración fetichista muy común entre los cristianos, porque algo parecido le ocurrió a María Egipcíaca. Esta mujer cumple el patrón de la prostituta redimida. Se retiró al desierto a expiar sus pecados con tan solo tres panes bajo el brazo que le duraron la friolera de tres años. El caso es que por motivos incontestables por la ciencia, sus ropas se desintegraron y se cubrió de pelo. Cuando un buen día la dio por morirse, la encontró un tal Zósimo que la enterró con ayuda de un león. Se lo juro.

Mará egipcáca

         María Egipcíaca. No se depilará aunque la amenacen con un árbol.

          Santa Úrsula sin embargo quiso entrar por la puerta grande del martirio. El caso es que su padre la quería casar con un rey pagano, y ella aceptó con la condición de que la dejaran convertirse al cristianismo y peregrinar a Roma. Como era una mujer sencilla y enemiga de la ostentación, no se le ocurrió otra cosa que irse con 11.000 mujeres en el séquito. ¡Y todas vírgenes! Pero bueno, eso es como ir con un cartel de neón que diga: “Violadnos en masa, politeístas”. A la vuelta – mucho duraron- cuando iban por Colonia, Atila las despedazó a todas, respetándola a ella por guapa, pero luego la mató porque le rechazó como esposo. Es que también Atila…. “Oye, que después de violar brutalmente con mi ejército a tus 11.000 colegas, no sé… ¿te casarías conmigo y tal…?”

          Santa Úrsula

         Santa Úrsula. ¿Seguro que las 11.000 son todas vírgenes?

          Otra que tal baila es Catalina de Alejandría, que debía casarse con el emperador Magencio. La encarcelaron condenada a morir de inanición, pero todos los días se le aparecía una paloma que le daba de comer. Cuando fueron a recoger el supuesto cadáver un mes después y la encontraron incluso más gordita de tanto comer pichones, la sometieron al suplicio de la rueda dentada, pero se rompió por la fuerza de la fe. Finalmente la decapitaron y de su cuello manó leche. Ya les avisé que un cristiano bien rellenito vale por dos.

Catalina de Alejandrá

         Catalina de Alejandría. Tanta iconografía junta marea.

          Lo de las palomas ayudando a los protagonistas, tipo Disney, siempre gustó. En el caso de Santa Eulalia de Barcelona, después de someterla a innumerables torturas entre las que se encontraba quemarle el cuerpo con hachas al rojo, observaron los atónitos romanos cómo le salía de la boca una paloma, en una grotesca escena que debió ser digna de David Cronenberg.

Santa Eulalia de Barcelona

         Santa Eulalia de Barcelona. Barb Wire.

         Y es que si hay algo que un romano no soporta es que rechacen su propuesta de matrimonio. Da la casualidad que todas las primeras cristianas conversas eran mujeres increíblemente bellas. Un poco como lo que ocurre con los raelianos. Y claro, si provocas con tu belleza e inocencia a un gobernador con instintos sádicos es lo que pasa. A la buena de Santa Águeda, entre otras lindezas, la cercenaron los senos y a Santa Lucía… bueno a esta la hicieron diversas torturas, pero como si hay algo que le guste a la Iglesia es el gore duro, siempre se la ha representado con los ojitos en una bandeja, aunque no tenga nada que ver con su supuesto martirio. A mí desde luego, me convence más.

         En el caso de los Santos mártires, la cosa cambia. A los romanos les dio más por torturas gastronómicas y de casquería.

         A San Erasmo, después de entretenerse metiéndole astillitas debajo de las uñas, directamente le sacaron los intestinos.

San Erasmo

         Ameno cómic del martirio de San Erasmo.

          San Eustaquio, soldado de Adriano, en una cacería, persiguió a un ciervo que se alejó de la manada hasta lo profundo del bosque. En esto que el ciervo se paró, le miró y le dijo que era Jesús, así que se convirtió, porque no todos los días te encuentras a un ciervo parlante con pretensiones divinas. En un arranque de nostalgia por lo clásico, el emperador, en vez de mandar que simplemente le descuartizasen o algo, lo condenó al circo. Como las fieras no le hacían ni caso, le metieron dentro de un elegante toro de hierro que pusieron al fuego hasta que se cocinó el relleno.

         Lo mismo le pasó con las fieras a San Genaro, por eso lo arrojaron a un horno con intención de darse un festín con sus despojos, pero salió vivo, así que finalmente le cortaron la cabeza.

San Genaro

         San Genaro. “Y a la de tres le das con la cruz en la cabeza”

          Mejor les salió lo de San Lorenzo, y es que, a la parrilla sabe mejor.

         A San Pantaleón trataron de matarle de seis maneras diferentes y a cada cual más espectacular: con fuego, con plomo fundido (si hubiese sido adamantium, otro gallo cantaría), ahogándole, tirándole a las fieras, torturándole en la rueda y atravesándole con una espada. Con la ayuda del Señor, Pantaleón salió ileso. Luego permitió libremente que lo decapitaran y de sus venas salió leche en vez de sangre. Si se dan cuenta, pasando por alto el detallito de la leche, cuando un santo se resiste a morir por la gracia del Señor, la única opción es decapitarle, como a los vampiros. Yo no digo nada.

San Pantaleon

         San Pantaeón, digno del calendario que regalan en mi parroquia

          Y es que los mártires son seres hechos de una pasta especial: son fáciles de trocear y muchas veces su cuerpo queda incorrupto a lo largo de los siglos. Y es que las reliquias y los milagros incomprensibles también gustan a mademoiselle Fifí. Les ruego no se pierdan la próxima entrega.

Diocleciano

Diocleciano – 11. Mártires – 0

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